lunes, 30 de mayo de 2011

Evaluación del estado de la izquierda social y política en Ecuador tras el proceso de Referéndum/Consulta



Decio Machado / Publicado en Sinpermiso.info el 22 de mayo de 2011






Los resultados de este plebiscito no han sido favorables para la Revolución Ciudadana
Con un conteo sin terminar pero con datos ya que apuntan a lo que será el resultado del Referéndum/Consulta que tuvo lugar el pasado 7 de mayo en Ecuador, tanto los defensores del Sí como del No, oficialismo y oposición, entonan cánticos triunfalistas que no se corresponden a la realidad de los resultados.




El plebiscito auspiciado por el Presidente Rafael Correa generó una campaña de gran confusionismo político, donde el régimen defendió un Vota Sí apoyado por algunos movimientos sociales –en muchos casos redes clientelares- y una parte de la estructura sindical obsoleta del país. Por su parte el voto NO se dividió en dos frentes: el progresista, donde confluyeron movimientos sociales importantes –algunos sin desarrollar actividad pública por los miedos acumulados debido a amenazas anteriores- y organizaciones sindicales junto al Movimiento Popular Democrático (MPD), la CONAIE, el Pachakutik y las diferentes rupturas que ha ido sufriendo el oficialismo durante los últimos tres años; y el conservador, donde se articuló la vieja partidocracia carente de legitimidad política en el país, junto con algunos outsiders que la derecha pretende posicionar cara a las presidenciales del 2013.




La campaña articulada por Alianza PAÍS y el gobierno de la Revolución Ciudadana se basó en un voto de confianza hacia el Presidente Correa –el mandatario repitió en sucesivas ocasiones durante la contienda "Confíen en mi" para luego hablar del contenido de las preguntas-, acompañando las explicaciones de por qué había que votar Sí con los "logros" obtenidos en estos cuatro años y medio de mandato. Por su parte, la oposición conservadora auspició un voto antigubernamental, ignorando en gran medida los contenidos del Referéndum/Consulta. Ha sido el movimiento indígena, encabezado por la CONAIE, así como los diferentes grupos que han ido rompiendo con el oficialismo, muchos de ellos encabezados por fundadores originales del movimiento oficialista Alianza PAIS, los que han articulado un discurso estrictamente centrado en los temas consultados por el gobierno, no cayendo en la retórica anticorreísta de la oposición conservadora.




Es de suponer, como augura el Presidente Correa, que el Sí ganará en las 10 preguntas, pero los resultados de este plebiscito no han sido favorables para el gobierno de la Revolución Ciudadana. Pasamos a explicar su porqué:




Si bien el porcentaje de votos no ha variado en exceso con respecto a las últimas presidenciales, su lectura geográfica es muy negativa y demuestra claros signos de debilitamiento gubernamental. El voto Sí ha ganado en toda la región Costa ecuatoriana, donde se han dado los mayores indicadores de inversión pública y reducción de la pobreza (a través de políticas clientelares de subsidio) durante los cuatro años y medio de gobierno de Correa. Sin embargo, en la Sierra el oficialismo solo pudo ganar en 3 de las 10 provincias existentes y en la Amazonía apenas en una. Esta situación divide al país geográficamente, abriendo un escenario en el cual se prevén conflictos importantes en las zonas de población indígena donde se desarrollan actividades extractivas, las cuales se acentuaran en un futuro inmediato y donde apenas se ha hecho nada para desarrollar el Estado Plurinacional reconocido en la Constitución de Montecristi.
Si bien el distanciamiento de las clases medias urbanas de la Sierra –en el caso de Quito incluso de perfil moderadamente progresista- con respecto al gobierno de Correa era un fenómeno ya visible en las últimas presidenciales (abril/2009), en la actualidad esa circunstancia se consolida, incluyendo diversos sectores populares que han formado parte del voto duro correísta.




La oposición conservadora que estaba desarticulada políticamente tras las diferentes victorias electorales del Presidente Correa se ha aglutinado durante la campaña, dependiendo de su capacidad de entendimiento el hecho de consolidar una alternativa común para los próximos comicios presidenciales. Ya se barajan nombres de diferentes outsiders que podrían encabezar una alternativa política conservadora, como es el caso del ex atleta Jefferson Pérez o el banquero guayaquileño Guillermo Lasso.




La ruptura de tres grupos del oficialismo que han hecho campaña por el No (Montecristi Vive de Alberto Acosta –ex ministro y ex presidente de la Constituyente-, Participación de Gustavo Larrea –ex ministro- y Ruptura 25 de María Paula Romo –asambleísta-), junto con la posición antigubernamental del MPD, y el movimiento indígena encabezado por la CONAIE, hace prever la posibilidad de un escenario de reconstrucción desde la izquierda política y social, lo que podría incluso culminar en una alternativa electoral con personajes muy reconocidos por su trayectoria en la izquierda ecuatoriana.




Hasta este momento, ninguna de las preguntas en las que ha ganado el Sí supera el 50% de los votos emitidos (Si, No, nulos y blncos). Teniendo en cuenta que cinco de ellas modifican la Constitución de Montecristi (64% de los votos emitidos fue el resultado favorable del referéndum para su aprobación el 28 de septiembre de 2008), a pesar de que el Sí gane las 10 preguntas, su legitimidad queda notoriamente cuestionada.




A esta situación hemos de sumar que las tensiones al interno del Ejecutivo siguen incrementándose a pesar del liderazgo indiscutible de Rafael Correa. Para ello basta ejemplificar algunos elementos de la coyuntura política actual: disputa fuerte entre los sectores que propugnan la firma del Acuerdo de Asociación con la UE y los que están en contra, disputa –ante la inminente reforma del gabinete- de sillones ministeriales entre los sectores más pragmáticos y los que aún mantienen cierto discurso progresista, así como la imputación de diferentes responsabilidades ante el fracaso político del gobierno en este Referéndum/Consulta.




Podríamos concluir que el gobierno de la Revolución Ciudadana ganó perdiendo el Referéndum/Consulta que el propio Presidente Correa promovió. Esta situación abre una encrucijada para el futuro del país, donde Alianza PAIS, el Presidente Rafael Correa y su gobierno deben determinar cuál es la hoja de ruta para lo que queda de 2011 y el próximo año, visualizando que el escenario político nacional se movió radicalmente.




Dos opciones se abren como posibles para el Presidente Correa:




La menos probable: un reencuentro con los movimientos sociales, el mundo indígena y las rupturas por la izquierda que ha ido sufriendo el movimiento Alianza PAIS; replantearse la aptitud cada vez más totalitaria del gobierno (que se plasma en las formas visualmente incluso en las formas del mandatario) e impulsar lógicas vinculadas a la participación, horizontalidad en la toma de decisión y un proceso de consultas que permita a la ciudadanía ecuatoriana decidir sobre cuestiones tan importantes como: la desprivatización del agua, reforma agraria, modelo productivo, extractivismo y otras…




La más probable: un giro más radical hacia el pragmatismo político con alianzas con sectores de centro derecha (agrupaciones de perfil provincial), derecha (Madera de Guerrero) y compra de votos en el Legislativo, aceptando las presiones de los grupos de poder económicos del país en su propuesta de firmar el TLC encubierto que significa el Acuerdo de Asociación con la UE ya ratificado por Colombia y Perú, endurecimiento de las medidas jurídicas contra los líderes comunitarios encausados por luchas de resistencia (contra las políticas extractivas, reformas laborales y otras disidencias), incremento de la represión generalizada, ajuste de cuentas en Sierra y Amazonía, pago de favores a grupos de poder local en la Costa.




En la agenda política de la izquierda está la reforma agraria demandada por el movimiento indígena que el gobierno se resiste a emprender, la construcción de un Estado Plurinacional que hasta el momento es papel mojado, el desarrollo con decisión y convencimiento de una economía popular y solidaria que articule cambios reales en el régimen de acumulación, la desprivatización del agua (uno de los muchos incumplimientos constitucionales),… y la profundización en los cambios estructurales que requiere todo proceso que se llama "revolucionario" más allá de las reformas coyunturales que la realidad cotidiana demanda.




Justificación y situación post Referéndum/Consulta de la izquierda social y política




La diferencia entre el 25% de voto duro de la derecha ecuatoriana y los resultados del NO (entorno al 41-45% será el resultado final) en el Referéndum/Consulta del pasado 7 de mayo, determina la capacidad que han tenido las opciones más progresistas –tanto de carácter partidario como los movimientos sociales implicados de una u otra forma en la campaña- para decir "Esta vez No presidente".




La segmentada izquierda ecuatoriana "pierde ganando" en esta contienda electoral, dado que se ha generado durante la campaña cierta rearticulación tanto en las organizaciones sociales como en los partidos políticos.




Haciendo un breve análisis:




El reciente congreso de la CONAIE ha establecido una nueva dirección que se consolidó internamente entorno al NO durante la campaña. Esta situación ha permitido a la organización social más importante del país avanzar rápido en la cicatrización de sus heridas postcongresuales, que si bien no están del todo cerradas, es notable la evolución interna de consolidación de la nueva dirección indígena.




Pachakutik, herramienta electoral del movimiento indígena, sigue en estado de debilidad, pero el triunfo del NO en los territorios con alta población indígena sin duda ayudará en la catarsis interna de dicha organización, prevista en su hoja de ruta inmediata.




Incluso una organización de la izquierda clásica ecuatoriana, como el MPD, ha recuperado la iniciativa política, a pesar de los fuertes envites sufridos en su feudo electoral (provincia de Esmeraldas) tras los sucesos de La Concordia y sus últimas derrotas en el campo de la educación y el asociacionismo universitario.




Es de considerar la construcción de tres nuevos espacios organizativos a nivel nacional:
Participación: una organización nacida de una ruptura de Alianza PAIS, liderada por el ex ministro Gustavo Larrea, y que estructura a gentes con cierto posicionamiento político, capacidades estratégicas y una forma de intervención clásica en la política institucional. En este espacio se han aglutinado, al menos durante la consulta, el Pachakutik, el MPD y otras fuerzas sociales, particularmente la CONAIE.




Ruptura 25: una organización que nunca llegó a encajar plenamente en Alianza PAIS, liderada por el ex ministro Juan Sebastián Roldán, el ex constituyente y actual concejal de Quito, Norman Wray y sobre todo por la ex constituyente y actual asambleísta, María Paula Romo. Este colectivo sufre una crisis interna fuerte desde su salida del gobierno pero tiene condiciones para reconstruirse y dirige sus mensajes a un target muy concreto e interesante de la sociedad ecuatoriana.




Frente Ciudadano Montecristi Vive: conformado aceleradamente por la inmediatez del Referéndum/Consulta, y liderado por el ex ministro y ex presidente de la Asamblea Constituyente, Alberto Acosta. Aunque pequeña tiene fuerte potencial para su construcción, consta de amplios apoyos y simpatías en diferentes territorios y es lo más cercano a los movimientos sociales y su compresión de la política.




En el ámbito de los movimientos sociales, se han reconstruido algunas ilusiones en torno a la posibilidad de poder incidir sobre la política institucional. Se comienza a hablar de promover consultas en diferentes territorios sobre temáticas de afectación social, en diferentes territorios se declara el derecho constitucional a la resistencia y se han fortalecido algunos espacios vinculados a la defensa del ambiente, a la cuestión de género y a la economía popular y solidaria.
Todo ello no es baladí en un país donde cerca de doscientos "defensores de la vida" se encuentran encausados por delitos de sabotaje y terrorismo, en un país donde no existe el terrorismo. Donde se prevén lógicas más represivas a partir de la llegada de las transnacionales extractivas mineras y donde la articulación de las Circunscripciones Territoriales Indígenas y la Circunscripción Territorial Amazónica conllevarán conflictos con comunidades indígenas y gobiernos locales.






1 comentario:

francisca dijo...

¡qué importante y necesario es leer un análisis claro y coherente!
Se agradece.

Saludos,