martes, 21 de octubre de 2014

Evaluación de la burocracia ecuatoriana


"No tenemos servicio público de calidad", aseveró Miguel García, presidente de la Federación de Servidores Públicos, quien añadió que el gasto actual del Estado en salarios de ese sector no se compadece con su calidad ni eficiencia. 
De acuerdo a García, solo en el municipio de Quito existen unos 16.000 empleados; lo que demuestra que a nivel nacional ese número puede llegar a ser exorbitante. Además, denunció que si bien en los últimos años se ha renovado el personal, éste no necesariamente ocupa un cargo por sus méritos y experiencia, sino sobre todo por su afinidad al denominado proyecto político del régimen.
De su lado, el analista político Decio Machado, agregó que es verdad que en el Ecuador no hay servicio público eficaz, pero también aclaró que lo más preocupante es que no hay una definición del tipo de servicio público que se quiere tener.




lunes, 13 de octubre de 2014

El presidente Correa ¿rumbo a la derecha?

El sociólogo Decio Machado analiza el giro conservador de la política ecuatoriana



     
Las últimas medidas adoptadas en materia económica por el Gobierno de Ecuador abren un debate sobre un cambio radical en el rumbo político del proyecto de Rafael Correa.

 
       Según el sociólogo español Decio Machado, actualmente con residencia en Ecuador,  el gobierno que preside Rafael Correa se ha empeñado en un viaje interminable hacia políticas económicas de derecha. Machado comparte la opinion de que Correa está promoviendo  en el seno del Gobierno ecuatoriano  a un sector político cercano a tradiciones de la Iglesia católica en detrimento de la izquierda. Del articulo del sociologo español ofrecemos un extracto, asi como un enlace al articulo original, 
 



    "Rafael Correa triunfó en las elecciones de 2006 con un proyecto político basado en un proceso constituyente inspirado en la refundación del Estado, el arrinconamiento de los grupos económicos que históricamente habían dominado el país a través de una corrupta y deslegitimada “partidocracia”, y en darle la puntilla al sistema económico neoliberal, hasta entonces vigente.


        Bajo esta lógica política, los conflictos entre el Gobierno y las instituciones deBretton Woods han sido permanentes, por lo menos hasta hace poco. Apenas tres meses después de que iniciara su mandato, Rafael Correa expulsó y declaró “persona no grata” al representante del Banco Mundial (BM) en el país. En aquel momento, el mandatario ecua­to­riano declaró: “Aquí tenemos un país altivo, soberano y digno, y no vamos a aceptar chantajes de ninguna burocracia internacional”.



        Coherentes con esta posición, las delegaciones del Gobierno ecuatoriano en los diversos foros internacionales donde han tenido presencia, se han caracterizado por un cuestionamiento permanente al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al BM. “Remendar el sistema Bretton Woods, que no controlamos, no tiene sentido para los países en desarrollo”, diría el propio presidente Correa en la Cumbre de la ONU, en junio de 2009, sugiriendo la abolición de ambas entidades financieras internacionales.


        Unos meses antes, en noviembre de 2008, a través de una auditoría independiente, Ecuador documentaba centenares de irregularidades e ilegalidades en contratos de deuda con prestamistas internacionales. 



Reencuentro con el BM y FMI


         Pese a todos los discursos y gestos, en julio de 2013 el Banco Mundial otorgaba un crédito al Estado ecuatoriano por 205 millones de dólares para la realización del metro de Quito y, un mes después, otros 100 millones para mejorar los servicios de agua, sanidad y transporte en la municipalidad de Man­ta. 

      Según señala Jorge León, analista político ecuatoriano, Correa promueve en el Gobierno desde hace algún tiempo a un sector político cercano a tradiciones de la Iglesia católica en detrimento de la izquierda; de hecho, en la cúspide del poder apenas quedan personas alineadas a esa tendencia ideológica”.


      En abril de este año, el Banco Mundial duplicaba la línea de crédito a este país andino. Y, dos meses después, Ecuador aceptaba el monitoreo por parte del FMI de su economía, lo que permitió la emisión de 2.000 millones de dólares en bonos del Estado. Según Acosta, “esta operación se hizo a un interés del 7,95%, es decir, incluso superior al de los préstamos chinos”.


         De igual manera, el pasado junio el país transfería más de la mitad de sus reservas de oro al poderoso grupo de inversión Goldman Sachs para asegurarse liquidez. En paralelo, se cerraba un acuerdo comercial con la Unión Europea.


         En paralelo se cerraba un acuerdo comercial con la UE. Para Paul-Emile Dupret, asesor para asuntos de comercio internacional del grupo Izquierda Unitaria del Parlamento Europeo, “desafortunadamente es una simple y acelerada adhesión al leonino acuerdo de libre comercio de última generación ya firmado con Colombia y Perú”. Según señala este asesor belga, la Comisión Europea no accedió de ninguna manera a negociar un acuerdo comercial para el desarrollo, como pedía Ecuador al principio.


         En todo caso queda para la reflexión una frase utilizada por el presidente Correa: “Básicamente estamos haciendo mejor las cosas con el mismo modelo de acumulación, antes que cambiarlo, porque no es nuestro deseo perjudicar a los ricos, pero sí es nuestra intención tener una sociedad más justa y equitativa”.




Reducción de la pobreza y desigualdades


          Las 500 mayores empresas que operan en Ecuador registraron ingresos de más de 78.000 millones de dólares, lo que supone un crecimiento del 7% en relación a 2012. El salario básico pasó de 292 dólares en 2012 a 340 dólares en el presente año.


          Con respecto a la reducción de la pobreza, Ecuador es uno de los países con mejores resultados en América Latina. En 2006, la pobreza afectaba al 37,6%. En la actualidad, al 25,6%. El desempleo se sitúa en el 7,31%, aunque según datos de la OIT la economía informal en el país es del 52,2%.


          Las desigualdades persistentes en el país se notan especialmente en la posesión de la tierra: unas 6.000 familias ligadas a la agroindustria concentran más del 70% de las parcelas cultivables, mientras que 700.000 familias de pequeños productores apenas tienen acceso al 20%. Ecuador es considerado como uno de los países con mayor desigualdad de acceso a la tierra del subcontienente.


Fuente: http://canarias-semanal.org/not/14392/el-presidente-correa-rumbo-a-la-derecha-/

viernes, 10 de octubre de 2014

"En América Latina no se está produciendo ningún proceso revolucionario"


  En una reciente entrevista, el sociólogo español y cofundador de la conocida revista alternativa "Diagonal", Decio Machado declaraba, después de permanecer algún tiempo en Latinoamérica, que en la actualidad "no existe ningún proceso revolucionario en el subcontinente americano".


       "En la actualidad - declaró Machado en una entrevista que le realizaron Lena Selander y Andrea Lundgrenen en la revista Tänkande Kritiska Frihetliga -  no existe ningún proceso revolucionario en América Latina. Lo que yo visualizo, en el mejor de los casos, es un intento por parte de los gobiernos a los que ustedes llaman revolucionarios por restaurar algo que podría asemejarse al viejo Estado de seguridad fordista, aquel que se caracterizaba por su tendencia a la institucionalización de los conflictos de clases bajo el control del Estado".


          Según Decio Machado, lo que en América Latina están buscando los gobiernos que protagonizan esos procesos políticos  "es un modelo de Estado que asumiendo formas diferenciadas en función de cada una de sus realidades nacionales, logre la utopía de convertir en un modelo “amable” al sistema político-económico capitalista. Para ello, el Estado ha recuperado su rol como gran centro burocrático que se pretende eje regulador y organizador de la sociedad".


        "Pero al final de ese viaje  - agrega Machado en la entrevista-  no hay otra cosa que lo de siempre, la necesidad del capitalismo de reinventarse como mecanismo de superación de sus propias crisis cíclicas. Esto se hace sin modificar el modelo de acumulación e infligiendo una dura derrota a las posiciones más antagónicas y antisistémicas en el seno de cada una de estas realidades nacionales".


         Al ser cuestionado acerca de si, según su opinión, no se estaban entonces produciendo avances, Machado contestó:  "No he dicho eso. Es evidente que existe un progreso en los indicadores sociales, un crecimiento económico y una mayor capacidad de consumo en la región. No necesito posicionar los datos, ya se encargan de hacerlo de forma sistemática los aparatos de propaganda de cada uno de los gobiernos en cuestión, al igual que lo hacen laCEPAL, el Banco Mundial e incluso el FMI. En todo caso, advertiría que hay que leer estos datos en clave de diferentes variables entrecruzadas, entre las cuales destacan por su peso las necesidades coyunturales del capitalismo global. Esta es la parte que menos se dice, pues además del boom de precios operado en el mercado internacional de commodities como un factor clave del crecimiento de ingresos por exportaciones en el subcontinente, se suele ignorar que las burguesías nacionales y el capitalismo internacional, en el marco de la deslocalización de empresas y la globalización, también tienen la necesidad de democratizar el acceso al sistema educativo y obtener mano de obra calificada en estos países".


       "En estos procesos - precisó el sociólogo - se intenta nuevamente combinar el crecimiento de beneficio del capital con el bienestar social y la capacidad ciudadana de alto consumo enfocada a dinamizar los mercados internos. El debate es viejo y no incorpora casi nada nuevo para la emancipación social de la gente o para la construcción de modelos alternativos de sociedad en un mundo hoy por hoy insostenible. Digamos que estos procesos políticos se diferencian de la etapa anterior básicamente en el debate sobre el excedente".

jueves, 9 de octubre de 2014

El interminable viaje a la derecha de Rafael Correa

Ecuador: El Gobierno ecuatoriano firma un TLC con la UE

Las últimas medidas adoptadas en materia económica por el Gobierno del Ecuador abren un debate sobre un posible cambio de rumbo del proyecto político de Rafael Correa

Por Decio Machado // Redacción (Quito, Ecuador)
www.diagonalperiodico.net

Rafael Correa triunfó en las elecciones de 2006 con un proyecto político basado en un proceso constituyente inspirado en la refundación del Estado, el arrinconamiento de los grupos económicos que históricamente habían dominado el país a través de una corrupta y deslegitimada "partidocracia", y en darle la puntilla al sistema económico neoliberal hasta entonces vigente.

Bajo esta lógica política, los conflictos entre el Gobierno ecuatoriano y las instituciones de Bretton Woods han sido permanentes hasta hace poco tiempo. Apenas tres meses después de que iniciara su mandato, el presidente Rafael Correa expulsó y declaró "persona no grata" al representante del Banco Mundial (BM) en el país. En aquel momento, el mandatario ecuatoriano declaró: "Aquí tenemos un país altivo, soberano y digno, y no vamos a aceptar chantajes de ninguna burocracia internacional".

Coherentes con esta posición, las delegaciones del Gobierno ecuatoriano en los diversos foros internacionales donde han tenido presencia, se han caracterizado por un cuestionamiento permanente al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al BM. "Remendar el sistema Bretton Woods, que no controlamos, no tiene sentido para los países en desarrollo", diría el propio presidente Correa en la Cumbre de Naciones Unidas en junio de 2009, sugiriendo la abolición de ambas entidades financieras internacionales.

Unos meses antes, en noviembre de 2008, a través de una auditoría independiente, Ecuador documentaba centenares de irregularidades e ilegalidades en contratos de deuda con prestamistas internacionales. De esta manera, el Gobierno declaraba el cese de pagos del 70% de la deuda externa en bonos. Meses después, alcanzaba un acuerdo con la mayoría de los acreedores para readquirir esta deuda.

Con esta operación y la inversión de 800 millones de dólares, el país logró liberarse de 3.000 millones de deuda externa, lo que le supuso un ahorro de unos 7.000 millones de dólares, incluido intereses. Sin embargo, esta medida conllevó una mayor dificultad para conseguir nuevos préstamos en los mercados financieros, lo que convirtió a China -con un tipo de interés mucho más elevado- en la tabla de salvación de la economía ecuatoriana.

Según Alberto Acosta, cofundador de Alianza PAIS y quien ejerciera como presidente de la Asamblea Constituyente, "esto supuso un monto global entre créditos y ventas anticipadas de petróleo superior a 10.000 millones de dólares con los chinos", de los cuales -según datos del Ministerio de Finanzas- quedaba un saldo de 6.300 millones de dólares al cierre del pasado mes de febrero.

El ultimo incidente notable del jefe de Estado ecuatoriano con el Banco Mundial tuvo lugar en Asunción, en octubre de 2011. Allí, Correa abandonó la sala donde se desarrollaba la Cumbre Iberoamericana ante la intervención de la vicepresidenta del Banco Mundial, Pamela Cox, tras acusarla de haber "chantajeado" a su país en el pasado. "Al menos que empiece pidiendo disculpas por el daño que le ha hecho a América Latina y al resto de países del planeta", manifestó el mandatario visiblemente molesto por la presencia de la funcionaria internacional.

Reencuentro con el BM y el FMI

Pese a todos los discursos, en julio de 2013 el Banco Mundial otorgaba un crédito al Estado ecuatoriano por 205 millones de dólares para la realización del metro de Quito, y un mes después, otros 100 millones para mejorar los servicios de agua, sanidad y transporte en la municipalidad de Manta. Este cambio conllevó la eliminación en el discurso oficialista de las críticas contra la institución presidida por Jim Young Kim.

Según señala Jorge León, analista político ecuatoriano, "Correa promueve en el Gobierno desde hace algún tiempo a un sector político cercano a tradiciones de la Iglesia Católica en detrimento de la izquierda, de hecho en la cúspide del poder apenas quedan personas alineadas a esa tendencia ideológica".

En abril de este año, el Banco Mundial duplicaba la línea de crédito a este país andino. Y, dos meses después, Ecuador aceptaba el monitoreo por parte del FMI de su economía, lo que permitió la emisión de 2.000 millones de dólares en bonos del Estado. Según Acosta, "esta operación se hizo a un interés del 7,95%, es decir, incluso superior al de los préstamos chinos".

De igual manera, el pasado junio el país transfería más de la mitad de sus reservas de oro al poderoso grupo de inversión Goldman Sachs con el fin de asegurarse liquidez. En paralelo, se cerraba un acuerdo comercial con la Unión Europea. Para Paul-Emile Dupret, asesor de asuntos de comercio internacional del grupo Izquierda Unitaria del Parlamento Europeo, "desafortunadamente es una simple y acelerada adhesión al leonino acuerdo de libre comercio de última generación ya firmado con Colombia y Perú". Según señala este asesor belga, la Comisión Europea no accedió de ninguna manera a negociar un acuerdo comercial para el desarrollo, como pedía Ecuador al principio, datos que se demuestran en los documentos filtrados por Thutu y Filtra.la (ver recuadros al final del texto).

A pesar de esto, el ministro de Comercio Exterior, Francisco Rivadeneira, quien con anterioridad ejerciera como gerente del banco Citibank, niega que se haya firmado un acuerdo asimétrico y contraproducente para el desarrollo endógeno del país, indicando que se han diseñado estrategias para "tratar de compensar a los grupos afectados".

Según Oscar Ugarteche, coordinador del Observatorio Económico de América Latina, estamos asistiendo a un discreto viraje político. "El Gobierno está adoptando medidas de carácter ortodoxo que rechazó durante mucho tiempo. ¿Hay algo más ortodoxo que plantear la eliminación de subsidios y la reestructuración de subvenciones? Es lo que siempre pide el FMI", afirma este reconocido académico peruano.

En todo caso queda para la reflexión un frase utilizada por el presidente Correa: "Básicamente estamos haciendo mejor las cosas con el mismo modelo de acumulación, antes que cambiarlo, porque no es nuestro deseo perjudicar a los ricos, pero sí es nuestra intención tener una sociedad más justa y equitativa".

Reducción de la pobreza y desigualdades

Las 500 mayores empresas que operan en Ecuador registraron ingresos por más de 78.000 millones de dólares, lo que supone un crecimiento del 7% en relación al 2012. El salario básico pasó de 292 dólares en 2012 a 340 dólares en el presente año. Con respecto a la reducción de la pobreza, Ecuador es uno de los países con mejores resultados en América Latina. En 2006, la pobreza afectaba al 37,6%, mientras en la actualidad al 25,6%. El desempleo se sitúa en el 7,31%, aunque según datos de la OIT la economía informal en el país es del 52,2%. Las desigualdades persistentes en el país se nota especialmente en en la posesión de la tierra: unas 6.000 familias ligadas a la agroindustria concentran más del 70% de la tierra cultivable, mientras que 700.000 familias de pequeños productores apenas tienen acceso al 20%. Ecuador es considerado como uno de los países de mayor desigualdad en el acceso a la tierra del subcontinente.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Silva, ¿una candidata ecologista y neoliberal?

Marina Silva se convierte en el más serio desafío para el PT de Dilma Rousseff

Por Decio Machado 
Redacción (Quito/Ecuador)
diagonalperiodico.net

Las encuestas indican que Marina Silva, candidata por el Partido Socialista Brasileño (PSB), podría llegar a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales del 5 de octubre.

Silva cumple diversas condiciones claves para conquistar el corazón del pueblo brasileño: es una mujer pragmática y ambiciosa, comparte religión -la evangélica- con más de 42 millones de brasileños y tiene una historia de vida que recuerda al ex-presidente Lula: origen humilde y un amplio pasado de privaciones y luchas sociales. A todo ello hay que sumar el fuerte impacto social generado por la trágica muerte del que fuer número uno del binomio presidencial del PSB, Eduardo Campos, quien ejerció -como la misma Silva- como ministra de Lula.

Desde lo más bajo

De origen muy humilde, Marina Silva aprendió a leer y escribir a los 16 años. Fue criada en una aldea de seringueiros -trabajadores que extraen el lechoso líquido del árbol del caucho-, participando desde niña en estas tareas. A pesar de ello, consiguió licenciarse en Historia por la Universidad Federal de Acre. Allí, abandonó su sueño de ser monja tras descubrir el marxismo y afiliarse al entonces clandestino Partido Revolucionario Comunista.

Por su relación con los movimientos de trabajadores del caucho, se vinculó a la Teología de la Liberación y con Chico Mendes, líder sindical y ambientalista asesinado en 1988. Por esos años, se convirtió en una de las fundadoras de la filial de la Central Única de Trabajadores (CUT) en Acre. Ya en las filas del Partido de los Trabajadores (PT), Marina Silva fue concejala de Rio Branco y diputada estatal. Entre 2003 y 2008, llego a ocupar el cargo de ministra de Medio Ambiente.

Ruptura con el PT

Según Márcio Grijó Vilarouca, de la Fundación Getulio Vargas, la gestión de Silva como titular de la cartera de Ambiente fue positiva "por cuestiones como la contención de los desmontes" en la región amazónica y por la creación de reservas legales de protección al medio ambiente. Sin embargo, Silva sufrió importantes derrotas políticas en el interior del PT frente al sector desarrollista, encabezado por Dilma Rousseff, que en esa época ejercía como ministra de Minas y Energía. Poco después, lo haría como jefa de gabinete de Lula. Entre estas derrotas destacan la liberalización de los transgénicos en 2005 y los diversos impactos ambientales y laborales generados por el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) del Gobierno de Lula, pactado con la cúpula empresarial.

Estas posiciones irreconciliables llevaron a Silva a abandonar la formación petista e incorporarse al Partido Verde, donde sorprendió en las elecciones presidenciales de 2010, donde consiguió 20 millones de votos.

Silva abandonó al año siguiente el PT con la idea de construir su propio movimiento, la Red de Sostenibilidad, pero no logró las 500.000 firmas de respaldo necesario para su legalización. Esto la llevó a afiliar al PSB y a presentarse como vicepresidenta del binomio encabezado por el fallecido Eduardo Campos.

Giro político

Según Adalberto Cardoso, profesor de la Universidad Estadual de Río de Janeiro, la evolución de Marina Silva hace que su posición política sea confusa. "No tiene un proyecto político muy claro, es impredecible", declara el académico carioca, llegando a calificarla de "ecologista neoliberal".

Lo cierto es que la coordinadora de campaña de Silva es Neca Setubal, la heredera del Banco Itaú, brazo financiero del Itaú Holding, el mayor de América Latina tras su fusión en 2008 con Unibanco. Esto la vincula a los intereses del capital financiero, algo que se concreta en su propuesta -criticada desde los sectores progresistas- de independizar al Banco Central del Congreso y del Ejecutivo. Dicha posición le ha generado fuertes críticas desde los sectores progresistas, aunque cabe señalar al respecto que comparativamente los banca en Brasil ganó seis veces más en los ocho años de gobierno de Lula que en los siete que duró el mandato del neoliberal Fernando Henrique Cardoso.

Sin embargo, este apoyo del sector financiero es confuso, dada su relación de hermandad con el sector industrial, en la actualidad muy vinculado al PT. En todo caso, Marina Silva ha declarado en reiteradas ocasiones que su  política económica "es una conjunción de las políticas económicas de Fernando Henrique (Cardoso) y de Lula. Silva también ha expresa su oposición al creciente poder de las compañías estatales chinas en Brasil.

Es por ello que José Correa Leite, miembro de la dirección del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), considera que Silva no cuestiona el neoliberalismo aunque representa una "tercera vía" dentro del sistema. "Ella prioriza cuestiones de sostenibilidad, pero lo hace con el respaldo de un sector del capital que busca modernizar el capitalismo brasileño", enfatiza Correa Leite.

El profesor Ricardo Ismael, de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, considera que es un gran logro que esta candidatura tenga en la actualidad un 50% de posibilidades de triunfar, dado los grandes obstáculos que enfrenta, entre ellos disponer de "poco tiempo dentro del horario electoral gratuito en medios debido a la baja representación del PSB en el Congreso y la falta de una amplia estructura en todo el país".

Pero este logro tiene que ver también con el desgaste del PT en el poder. "Dilma Rousseff no puede prometer los grandes cambios que los votantes quieren para el país, pues eso implicaría admitir fallas en su gobierno", señala David Fleischer, politólogo de la Universidad de Brasilia.

Según diversos analistas, Silva ha capitalizado gran parte del descontento de los que salieron a las calles a protestar contra el Gobierno en el último año. Todo a pesar de que su conversión al evangelismo pentecostal le ha generado diversas polémicas con sectores vinculados a la lucha por el derecho al aborto.

El programa electoral de Silva también implica algunos cambios notables en el ámbito de la política internacional. Uno de ellos es su cuestionamiento a la cláusula que obliga a los miembros de Mercosur a negociar en grupo acuerdos comerciales con otros mercados, algo que allanaría el camino de tratados de libre comercio entre Brasil y la Ue o incluso con EEUU.

Aires de victoria

En caso de segunda vuelta se debe considerar que gran parte del electoral del conservador Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB) -tercera fuerza electoral- votaría por Silva para evitar la reelección de Dilma Rousseff.

Quizás por ello, Marina Silva -rodeada de notables como Fernando Meirelles, director de la película Ciudad de Dios, o de músicos como Caetano Velos y Arnaldo Antunes- se mostraba triunfal: "Me veo como la primera presidenta socioambientalista del mundo".

Marina Silva: cronología de vida

1958-1985
- 1958. Marina Silva nace en la ciudad de Rio Branco, capital del Estado Federal de Acre, fronteriza con Bolivia y Perú.
- 1974. Recibe sus primeras clases de alfabetización.
- 1985. Se afilia durante la dictadura militar al clandestino Partido Revolucionario Comunista y funda la filial de la CUt en Acre.

2003-2009
- 2003. Es nombrada ministra de Medio Ambiente por el presidente Lula da Silva.
- 2008. Dimite como ministra de Medio Ambiente.
- 2009. Después de que Lula elija a Dilma Rousseff como su sucesora, Marina Silva abandona el PT.

2010-2011
- 2010. Se presenta a su primera elección presidencial como candidata del Partido Verde y obtiene 20 millones de votos. Esta pequeña formación política se convierte en la tercera fuerza política del Brasil.
- 2011. Abandona el Partido Verde para conformar sin éxito su propia organización política, la Red de Sostenibilidad.

2013-2014
- 2013. El PSB anuncia la incorporación de Silva a sus filas.
- 2014. Es nombrada acompañante de Eduardo Campos en las elecciones presidenciales de Brasil. Pasa a ser candidata a la presidencia tras la muerte en accidente aéreo del número uno del PSB.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

La vocación hegemónica de Brasil


Pese a haber recortado recientemente sus estimaciones de crecimiento, Brasil se muestra como el único país con perfil hegemónico en la región.

Por Decio Machado (Quito, Ecuador)
Periódico Diagonal 
www.diagonalperiodico.net

Hace apenas un año, en septiembre de 2013, el jefe de la secretaría general de la presidencia en Brasil, Gilberto Carvalho, lo reconocía públicamente: “Brasil reproduce en relación a sus vecinos el mismo comportamiento del gran imperialismo del primer mundo con respecto a nosotros”.

Este comentario autocrítico surgía después de que se hiciera público, tras un proceso de investigación abierto tras la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia en 2006, que Petrobras había llegado a controlar el 45,9% de las reservas probadas y probables de gas, el 39,5% del petróleo y las dos refinerías existentes en el país. Todo ello a través de procedimientos más que cuestionables como, por ejemplo, la contratación por parte de Petrobras Bolivia, bajo sustanciales remuneraciones profesionales, de varios exgerentes provenientes de la empresa estatal boliviana YPFB.

En la actualidad, el capitalismo brasileño controla un porcentaje importante de las principales fuentes de divisas de los países de la región y mantiene grandes inversiones en la minería peruana, en los sectores ganaderos y frigoríficos de Uruguay, en la soja paraguaya y en el control de la energía derivada del proyecto binacional –entre Brasil y Paraguay–, de la represa de Itaipú.

Por todo ello, diversos analistas latinoamericanos rescatan el concepto de “subimperialismo”, formulado por el brasileño Ruy Mauro Marini en el marco de la teoría marxista de la dependencia de los años 60 y 70, cuando en la actualidad hablan del rol de Brasil en el subcontinente.

Proceso expansionista

Según Mathias Luce, profesor de Economía Política Internacional, son tres los mecanismos que hacen que el gigante suramericano esté expandiendo sus empresas e inversiones por todo el subcontinente. El primero tiene que ver con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), el mayor banco de fomento latinoamericano. Para financiar los proyectos de infraestructura de los distintos países de la región, este banco exige la participación de las transnacionales brasileñas en la ejecución de esos megaproyectos. Otro factor es la protección que brinda el Estado a los capitales financieros, que buscan para sus inversiones altas tasas de beneficio, generando un importante flujo de inversión hacia las empresas que forman parte del eje más dinámico del nuevo patrón exportador suramericano. No menos importante es el papel que desempeña la diplomacia brasileña, cuya doctrina se basa en la defensa y el posicionamiento de los intereses de sus grandes transnacionales en el extranjero, considerando a estas empresas como parte de los intereses nacionales de Brasil.

El lugar de Brasil en el mundo

La diplomacia brasileña ha jugado un papel protagónico en diversos momentos políticos internacionales de primer orden, como su participación en el Grupo de los 69 en la Ronda de Tokio o la coordinación de la fuerza de la ONU en Haití. Sin embargo, su mayor despliegue en política exterior es la campaña para obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Brasil legitima su discurso como postulante a este organismo formado por las principales potencias del planeta con el argumento de que representará los intereses de toda América Latina en materia de seguridad. Una afirmación que ha despertado distintas inquietudes en la región, ya que no se ha contado con los países del entorno para realizarla.

Según el politólogo paulista Armando de Moraes, el liderazgo brasileño en Unasur se ha visualizado en diversos momentos de máxima tensión regional, señalando como ejemplos significativos la mediación brasileña en la crisis entre Colombia, Venezuela y Ecuador a raíz de los bombardeos colombianos en Angostura, en 2008, o a raíz del acuerdo entre Colombia y EE UU para el libre acceso de tropas estadounidenses a bases militares en territorio colombiano, en 2009. La intervención del entonces presidente Lula da Silva propició la creación del Consejo de Seguridad Suramericano, algo que ha permitido desde entonces coordinar las políticas de seguridad entre los países de la región. Con esta propuesta, Brasil definió de forma clara su voluntad de establecer un régimen de seguridad regional, en perjuicio de la Organización de Estados Américanos –donde EE UU juega un papel fundamental– dejando fuera a Washington de los asuntos de seguridad y defensa regionales.

Respecto a los foros internacionales de comercio, las delegaciones brasileñas han desarrollado también un papel protagónico en varias de ellas, asumiendo unilateralmente el rol de vocero regional sin haber contado con el consenso del resto de los países vecinos. Para de Moraes, “Unasur le resulta útil a Brasil siempre y cuando este organismo esté acorde a sus objetivos, pero al mismo tiempo los diplomáticos de Itamaraty [la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil] se cuidan de negociar su política comercial con los restantes socios, lo que obstaculiza cualquier política como bloque regional”.

Integración

Según el consultor económico brasileño Alberto de Souza, el aumento de las relaciones comerciales entre países adherentes del Mercosur –creado en 1991– no ha sido uniforme. “Si bien es cierto que ha aumentado considerablemente el intercambio comercial en la región, las asimetrías de los países más pequeños respecto a los dos gigantes suramericanos, Brasil y Argentina, ha generado notables diferencias productivas y negociadoras en la región, lo que ha permitido que estos dos países acaparen en su conjunto más del 95% de las importaciones y exportaciones realizadas por el Mercosur desde su creación”. Fruto de dichas desigualdades, principalmente Brasil y, en segundo lugar Argentina, proveen a los restantes miembros de la unión aduanera los bienes con mayor grado de industrialización, obteniendo notables ventajas comparativas respecto a sus socios menores. Según De Souza, “todo ello sucede mientras continúa creciendo la importancia de las ventas brasileñas en las compras totales de sus socios, y la participación del resto de miembros en las importaciones realizadas por Brasil se va reduciendo considerablemente”. Argentina, que se disputaba hace unos años el liderazgo de Cono Sur con Brasil, ha visto cómo en los últimos tiempos importantes sectores de su economía han sido absorbidos por grandes empresas brasileñas.

Brasil ha mantenido desde la fundación del Mercosur una posición de liderazgo, incrementado los niveles de dependencia hacia su economía por parte de países como Argentina, Uruguay y Paraguay. Con respecto a Venezuela, último país en incorporarse al Mercosur, su balanza comercial respecto a Brasil continúa siendo claramente deficitaria.
El presidente uruguayo, Pepe Mujica, señaló en una entrevista en el diario brasileño Folha de Sao Paulo el pasado mes de julio, que Brasil mantiene “una actitud imperialista”, haciendo énfasis en el hecho de que “ya no es tiempo de colonizar”.

El rastro lleva a las empresas brasileñas

La casi totalidad de las más de 500 obras –por un valor superior a 100.000 millones de dólares– aplicadas en materia de construcción de infraestructuras contempladas en el proyecto Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) están siendo construidas por multinacionales brasileñas. Unas obras que están siendo seriamente cuestionadas por organizaciones indígenas y ambientalistas en cada uno de sus respectivos países. Lo mismo sucede con las represas hidroeléctricas. El estatal BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) es el principal financiador de estas obras, pero lo hace a condición de que el país que recibe el préstamo contrate empresas brasileñas.

La fuerza de las presiones diplomáticas

Las presiones de la diplomacia brasileña en favor de sus transnacionales se han visualizado claramente en diversas ocasiones. Durante la Asamblea Constituyente en Bolivia, cuando se debatía la reforma agraria en el país, Brasil advirtió que cortaría préstamos del BNDES para la adquisición de tractores si pasara algo con las propiedades de latifundistas brasileños en el departamento de Santa Cruz. Otro ejemplo: cuando el movimiento popular en Ecuador exigió la salida de Petrobras de un bloque petrolero concesionado irregularmente en el interior del Parque Yasuní, Brasil realizo presiones dejando claro que si no se mantenía la concesión se acababan los préstamos del BNDES.

Multinacionales, nunca mejor que con el PT

En los últimos cinco años los desembolsos del BNDES en proyectos en obra en la región se duplicaron: de 726 millones de dólares pasaron a 1.400 millones. Entre 2009 y 2013, el principal destino de estos recursos fue Argentina, con 2.128 millones, seguido de Venezuela, Cuba, República Dominicana y Perú. Aunque las multinacionales brasileñas Odebrecht, Camargo Correa, OAS y Queiroz Galvao operan activamente en la región hace más de 30 años, ha sido a partir de la llegada del PT al Gobierno cuando consiguieron sus mayores beneficios. En el caso de Odebrecht, la constructora tiene una carpeta de proyectos estimada en más de 8.100 millones de dólares en sectores que abarcan desde la industria petroquímica, la agricultura y la energía hasta la infraestructura.

El caso de Odebrecht en Ecuador

La empresa constructora brasileña Odebrecht, líder de las transnacionales brasileñas en materia de megaproyectos e infraestructura en Suramérica, fue expulsada de Ecuador en 2007 por actuaciones ilícitas en la contratación de la represa de San Francisco y por una ejecución deficiente. Brasil llamó a consultas a su embajador en Quito y bloqueó la cooperación internacional con Ecuador. El presidente Correa llegó a decir públicamente que a Odebrecht "se le acabó la fiesta" en Ecuador. Tras las presiones pertinentes de la diplomacia brasileña, en la actualidad la transnacional brasileña goza de cuatro contratos en el país, multiplicando notablemente sus beneficios. Y sin haber rendido cuentas ante la justicia.