domingo, 28 de octubre de 2012

Homenaje a denunciados con tufillo soviético


La entrevista

Thalía Flores y Flores / Subdirectora de Información
www.hoy.com.ec


Decio Machado dice que la academia y la intelectualidad deben permitir el pensamiento crítico. El presidente Correa hace muy bien en controlar los beneficios de la banca que no debe ganar más del 10%.

La entrevista con Decio Machado se realiza en un lugar imprevisto, por el cambio de última hora: el lobby de la Flacso, lugar frecuentado por el académico y asesor político.

El escenario, donde hay ruido por el trajinar de los estudiantes, no resta calidez al diálogo, al que este sociólogo, que vive en Ecuador desde hace cinco años, ha llegado con puntualidad y con un maletín.

Habla con rapidez y con un acento que delata su origen español. Pese a la fluidez, da la impresión de que busca las palabras adecuadas para cada respuesta. Y, por si acaso, hubiera alguna duda, repite los conceptos. En algunos pasajes del diálogo, lleva la mano derecha a su cabeza.

Al finalizar la entrevista, es él quien pregunta por la prensa. Sonríe, se despide y se va.

¿Por qué cuesta reconocer las obras del Gobierno como la educación, la vialidad...?

Creo que hay un momento de polarización muy fuerte a nivel social, y eso hace que las posiciones estén muy confrontadas. En medio de la confrontación, habitualmente, suele faltar objetividad.

¿Qué piensa de haber rescatado la educación de las manos de un partido político?

Yo llevo en el Ecuador cinco años. Lo que he visto es un proceso de progresión de este Gobierno. La educación no debe estar en manos de ningún partido político. La educación es una de las grandes apuestas para sacar a un país del subdesarrollo.

El MPD había hecho de escuelas y colegios una trinchera política

No he estado aquí.

¿Qué piensa del examen de ingreso para la universidad?

Es un fotocopia del modelo que existe en España. Llamamos selectividad. Desde mi punto de vista, nadie puede discutir la necesidad de mejorar la educación. Pero con estos mecanismos de selectivización, lo que se propicia es que mucha gente se quede fuera. Creo de que hay que mejorar la educación. Pero intentar que la mayoría de los estudiantes esté ahí. Es un problema que vivimos en España y en varios países de Europa y que ha tenido mil problemas sociales.

¿Las becas para estudiar en las mejores universidades del mundo es un paso positivo?

Es una apuesta importante de Ecuador. En todo caso, lo que haría es una reflexión: si no me equivoco, son $317 millones o $320 millones aplicados en materia de becas para estudiar fuera, posgrados y maestrías. Debe ir de la mano de la mejora en la infraestructuras en la enseñanza primaria y la secundaria. Todavía hay mucho por hacer.

¿Y las escuelas del milenio?

Las escuelas del milenio, ¿cuántas son? Está bien como un proyecto, pero falta mucho. ¿Cuántos alumnos van?

¿Está bien que los profesores universitarios tengan un PhD?

Me parece bien que los profesores universitarios tengan la mayor cualificación profesional posible. No tengo nada que discutir sobre la necesidad de mejorar la calidad tanto del profesorado como de las infraestructuras en la enseñanza superior ecuatoriana.

¿Cuáles considera que son los enemigos de la revolución?

Creo que hay dos espacios: los enemigos políticos de la revolución ciudadana que están fuera del Gobierno y los enemigos políticos del proyecto de la revolución ciudadana que están dentro del Gobierno.

¿Enemigos dentro del Gobierno?

Por supuesto. Entiendo que ya estamos en los límites de la revolución ciudadana cuando el proyecto original de 2006 era mucho más pretencioso.

¿Y quiénes serían los enemigos internos de la revolución?

No sé.

Pero dice que hay enemigos.

Yo digo que los techos que ha tocado la revolución ciudadana en materia de capacidad de transformación son ya evidentes. En ese sentido, significa que no se ha cumplido el proyecto elaborado en 2006. Lo que digo es que hay gentes que dirigen la revolución ciudadana que no se identifican con el proyecto original. Esos, desde mi punto de vista, también son enemigos de la revolución.

¿Hablamos de quiénes?

Yo no voy a dar nombre. Usted es la investigadora.

¿Por qué el presidente ubica a los que llama ecologistas infantiles como sus enemigos?

Creo que el presidente se equivoca en entender que los enemigos de la revolución ciudadana están en el marco de los movimientos y organizaciones a la izquierda del Gobierno. Da igual que sean ecologistas, feministas o de cualquier otra tendencias de los movimientos sociales. El presidente Correa comete un error político. Sus enemigos no están acá. Están donde históricamente: en los sectores del capital, la banca, los grandes capitales las oligarquías, los terratenientes. No en las disidencias.

"No se puede vivir pobre sobre la riqueza", dice el presidente para justificar la extracción la minería. ¿Qué le dice eso a usted?

Si me habla de la megaminería, económicamente esos proyectos no están bien planteados. El impacto que va suponer la remediación ambiental podría ser presupuestado.

¿Eso lo desconoce el Gobierno?

En un Gobierno más o menos tecnocrático, más o menos burocrático, que tiene personal bastante cualificado, no creo que sea desconocimiento. Lo que me parece es que hay una apuesta por un viejo paradigma que ya se conoce en América Latina, que es volver con la lógica del desarrollismo y el extrativismo. La lógica del desarrollo endógeno. Creo que la izquierda requiere otros debates intelectuales.

¿Una contradicción tratándose de un Gobierno revolucionario?

Los gobiernos revolucionarios tiene sus contradicciones, y este tiene muchas.

¿Qué le pareció desmontar el aparato burocrático en torno a los sindicatos petroleros?

Hablando en términos generales los sindicatos en Ecuador han tendido una decadencia gremial. El desprestigio al que entraron socialmente es la consecuencia de actuar de forma cooperativista y gremial.

¿Actuó bien el Gobierno?

Creo que está bien. Hay que conformar un nuevo sindicalismo que no significa un sindicalismo oficialista. Ecuador necesita un sindicalismo que defienda todos los campos en general, y ese sindicalismo está por construirse. Hacer borrón y cuenta nueva de su pasado.

¿Qué opina de un decreto para comprar "renuncias voluntarias"?

En otros países de habla hispana se llama despido intempestivo. No se puede comprar la renuncia voluntaria. Una contradicción.

Cuando el presidente Correa anuncia el aumento del bono con los recursos de la banca, ¿no le quita el discurso a la izquierda?

No creo que la izquierda haya hablado de subida del bono.

La Concertación dice que la banca gana demasiado.

La ganancia de la banca es demasiado, sin ninguna duda. La banca ha ganado 70% más en estos seis años de Gobierno del presidente Correa con respecto a los seis años anteriores que no eran autodefinidos como de izquierdas. Eso es impactante.

¿Hace bien el presidente en usar ese dinero para el bono?

Hace muy bien en controlar los beneficios de la banca. La banca es un servicio público, no debería ganar más del 10%, y eso significaría que deben ser controlados sus beneficios. Pero los mecanismos de control sobre los beneficios de la banca deberían estar aplicados sobre el control en las tasas de las operaciones financieras de las que hacen sus transacciones, de los tipos de interés que hacen en los préstamos o en las tasas bancarias. Si eso no se controla y, simplemente, extracta lo que es el beneficio, quien estará financiando el bono de desarrollo humano será la clase media ecuatoriana, que es la mayoritaria de los 7 millones de cuentas, si no me equivoco, de usuarios de la banca. De lo contrario, no pagarán los banqueros, sino la clase media.

¿Cómo se siente mejor: como asesor gubernamental o como crítico de Gobierno?

Me siento mejor como profesional independiente y analista. En ese sentido ejerzo críticas o alabanzas. En este caso, críticas por el tipo de preguntas. Si me hace otras con respecto a: ¿le parece bien la inversión del material social?, ¿le parece bien temas de materia vial o de petróleo? Me parece bien, porque son logros de la revolución.

¿Qué piensa de la ética política del Gobierno?

Debo confesarle que no tengo opinión. He trabajado en este Gobierno y nunca he visto esos actos. Lo que me parece realmente triste son los homenajes a personajes que son denunciados por estas teóricas o supuestas corrupciones. Me da un tufillo al viejo establishment soviético, aquello que se ha convertido en una especie de élite intocable.

¿Qué piensa del silencio de los intelectuales del Gobierno? 

Creo que la academia y la intelectualidad, no solamente en el Ecuador sino en el mundo entero, deben resucitar el pensamiento crítico. Hemos vuelto a la época de la Guerra fría. La bipolaridad.

¿Un pensamiento retro?

En materia de pensamiento, sí. No creo que sea muy original.