miércoles, 20 de febrero de 2013

“Sociedades latinoamericanas abandonan su rol como actores protagonistas del cambio"


Decio Machado, es un sociólogo hispano-brasileño vinculado a diversos movimientos sociales de América Latina. Ejerció como asesor en la campaña electoral de Alberto Acosta (Unidad Plurinacional de las Izquierdas) en las elecciones presidenciales del Ecuador del pasado 17 de febrero.
 
Entrevista realizada a Decio Machado por Txema Abaigar, para Info Gaia. Internacionalista y Anticapitalista (http://bolgaia.blogspot.com.es)

TxA: Antes de que hablemos del reciente proceso electoral y sus resultados, quiero preguntarte: ¿tras algo más de seis años de gobierno del presidente Rafael Correa, cuál es tu visión de la situación en la que se encuentra el Ecuador respecto a su pasado más reciente?. 


DM: El Ecuador previo al triunfo electoral de Rafael Correa, era un país en el cual el sistema de partidos establecidos tras el régimen militar de la década de los 70 había perdido toda legitimidad social. La deuda externa anulaba toda posibilidad de inversión pública y social y la impunidad campaba a sus anchas en un sistema político muy corrupto establecido en torno a gobiernos que se caracterizaban por su debilidad política. 

A esto hay que sumar que tras casi tres décadas de neoliberalismo, el Estado se había visto reducido a su mínima expresión y la dolarización efectuada en el año 2000 había eliminado la soberanía monetaria y los instrumentos clásicos de política cambiaria. De igual manera la política comercial estaba maniatada por tratados internacionales y gran dependencia hacia los EEUU.

En estos seis años de gobierno del presidente Correa se han desarrollado políticas de intervención pública en la economía nacional, lo que ha conllevado su dinamización. De igual manera, se ha priorizado la inversión social, anteponiendo políticas de subsidios e inversión en salud y educación a los requerimientos provenientes de las instituciones de Bretton Woods. 

La reinstitucionalización del Estado ha conllevado una serie de logros en política fiscal y la renegociación de los contratos petroleros. Esta situación, sumada al incremento de precios de los commodities en el mercado internacional, los créditos obtenidos por el Estado del Instituto Ecuatoriano de la Seguridad Social, los logros de una exitosa recompra –en 2009- de una parte de los Bonos Global, así como la estabilización del beneficio indirecto que suponen las remesas provenientes del exterior, ha permitido a este gobierno dotarse de importantes recursos para afrontar inversión social y modernización de infraestructuras.

El gobierno dejó de ser débil y tal y como le corresponde a la tradición caudillista latinoamericana, el poder del régimen pasó a emanar de la adoración popular al líder. Lamentablemente, mi percepción es que en materia de corrupción, la situación no ha evolucionado demasiado.

TxA: Por tu respuesta podría deducirse entonces que a nivel general consideras positiva la gestión del actual gobierno…

DM: Esta conclusión depende de a través de que cristal quieras mirar las realidades existentes. Desde un visión despolitizada o de un analista convencional, la situación ha mejorado notablemente respecto a su pasado inmediato. Sin embargo, siendo tu mirada la de un activista social, te diré que si bien es cierto que los trabajadores del país han incrementado su nivel salarial durante la gestión del actual gobierno, y que por lo tanto existe un crecimiento de la clase media y del consumo en el mercado interno ecuatoriano, también lo es que dicho incremento en ingresos dista mucho de los beneficios económicos obtenidos por los grandes grupos del capital existentes históricamente en el país.

La optimización de los recursos económicos gestionados por el Estado, así como el crecimiento económico del Ecuador, no ha significado cambios estructurales en el aparato productivo tradicional heredado del neoliberalismo. Vale la pena referenciar que en Ecuador, 62 grupos económicos concentran el 41% del PIB; la riqueza no petrolera continúa en manos de importadores, intermediadores financieros y sector comercial; en los hogares se carece de cultura de ahorro y se tiende al consumo externo; la industria manufacturera excluyendo refinación de petróleo no supera el 14% del PIB y la agricultura continúa estancada siendo el feudo del agrobusiness exportador.

Paralelamente la tendencia al consumo de importados se mantiene, situación que hace que la Balanza Comercial no petrolera sea claramente deficitaria a pesar de los gravámenes arancelarios implementados sobre determinados productos. El país sigue anclado al petróleo y la exportación de productos primarios, se vive de transportar productos hacia fuera y no de transformarlos generando valor agregado. Tras seis años de gobierno lo que existe es una reafirmación del Ecuador como “país producto”, con escasísimos avances en materia de cambio de matriz productiva.

De igual manera, a pesar de los incrementos en inversión en educación y salud, la calidad de estos deja mucho que desear. No existe correspondencia entre logros y la inversión realizada, lo cual podría entenderse como cierta ineficiencia en la gestión del régimen.

En resumen, si comparas al actual gobierno con la mediocridad de los gobiernos anteriores, la gestión del presidente Correa es indiscutiblemente mejor y ahí están sus logros. Eso viene a significar que el gobierno del presidente Correa es mejor gestor del capital que los gobiernos neoliberales anteriores. El propio presidente lo explicitó en enero del año pasado ante un medio gubernamental indicando textualmente que su éxito consisten en que “básicamente estamos haciendo mejor las cosas con el mismo modelo de acumulación”.

TxA: ¿Y que opinas de que, mientras otros gobiernos del planeta viven de rodillas ante el poder del sector financiero, en Ecuador se haya golpeado notoriamente a la Banca Privada con la medida adoptada por  Correa de que sean ellos quienes financien con parte de sus beneficios el incremento de 30 a 50 dólares del Bono al Desarrollo Humano?

El incremento del Bono al que haces referencia que es, por cierto, un subsidio proveniente de la época neoliberal, es una medida básicamente populista adoptada en medio de la campaña electoral. La estrategia fue buena, a la par que se resolvían parcialmente problemas para llegar a fin de mes a unos 2 millones de receptores del subsidio, se capturaba a través de una clásica medida clientelar a más del 17% del electorado ecuatoriano. 

Debes tener en cuenta también que el crecimiento acumulado de utilidades por la Banca Privada durante estos seis años de gobierno ha sido un 70% superior respecto al mismo periodo de los gobiernos neoliberales inmediatamente anteriores. El beneficio de la Banca Privada en el Ecuador se estima en un 17% sobre su patrimonio neto, mientras que en la cuna del capitalismo mundial, los EEUU, dicho porcentaje se mueve entre los 6 y 8 puntos. De igual manera, si comparas entre los mismos períodos de tiempo los beneficios de las 100 principales empresas privadas que operan en el país, podrás apreciar que estos se elevan también por encima del 50%. Si el presidente Correa hubiera querido golpear al sector financiero por sus desorbitados beneficios, lo normal es que hubiera puesto límites a los tipos de interés que aplica la banca sobre sus clientes. Con la actual medida, quien pagará realmente el incremento del Bono serán los usuarios del sistema financiero, mientras que la Banca seguirá manteniendo tasas de beneficio muy superiores a las que corresponde a un servicio de utilidad pública.

En resumen, que la dinamización económica está permitiendo que los grupos de capital ecuatoriano rentabilicen como nunca esta situación de bonanza. El incremento en las remuneraciones percibidas por los trabajadores está lejos de afectar a la plusvalía de las que se apropian las empresas y la presión fiscal, aunque se recauda notablemente más, esta lejos ejercer un papel realmente socializador de la riqueza nacional. Ten en cuenta que la evasión fiscal, a pesar de los logros del gobierno en este sentido, aun se estima en torno al 40%. El sector privado se queja de forma permanente porque “quien no llora no mama”, pero no es más que una estrategia utilizada por las cámaras de producción y comercio. En ese contexto, se genera empleo, aunque se carece de estudios serios sobre la calidad de estos, y se incrementa el consumo. Así el sistema sigue siendo funcional a su lógica de perpetuación. 

TxA: Tu has asesorado varias campañas electorales a diferentes candidatos de izquierdas en América Latina, ¿qué diferencias encuentras entre la campaña electoral de Alberto Acosta y otras en las que has estado implicado?, ¿cómo explicas los malos resultados obtenidos por la Unidad Plurinacional de las Izquierdas el pasado 17 de febrero?

DM: Respecto a tu primera pregunta, debo indicar que cada campaña electoral es una historia diferente en función de las realidades políticas existentes en cada lugar. En lo referente al proceso ecuatoriano, todavía el Consejo Nacional Electoral (CNE) está en fase de procesamiento de datos, con lo cual hay que esperar para poder hacer un análisis pormenorizado. De todas formas me voy a atrever a indicarte algunas cuestiones.

Empiezo por la autocrítica interna, proceso que según entiendo está en evaluación al interior de la Unidad Plurinacional. Entre los muchos elementos que podrían ser referenciados, quiero destacar lo siguiente: el proceso de conformación de esta alianza política es reciente, lo cual explica que no estén debidamente engranados los mecanismos de coordinación entre direcciones provinciales, direcciones nacionales y demás. Esto se evidenció en eslóganes diversos, variados jingles de campaña, dificultades en la ágil distribución de materiales e incluso diversidad de mensajes electorales en función del territorio y los candidatos. Esa dispersión en los mensajes y falta de coordinación tiene un costo electoral, como también lo tiene no haber leído adecuadamente el momento político que vivimos.

Respecto a lo externo, también hay muchas cuestiones que se podrían señalar. Voy a indicar tan solo algunas. La candidatura de la Unidad Plurinacional es a todas luces la que menos recursos económicos dispuso durante la contienda electoral, lo que la situó en una posición de inferioridad respecto a sus oponentes. También hay que destacar que la campaña se desarrolló en un marco legal perfectamente diseñado para beneficiar al oficialismo. La implementación del Sistema d´Hont potencia a las grandes opciones políticas en una lógica que buscó el bipartidismo, y dentro de este, la priorización sobre-ponderada de la opción más votada. De igual manera, los posicionamientos del Consejo Nacional Electoral, teórico órgano autónomo rector de la democracia en el país, fueron bastante arbitrarios, inclinó la cancha a favor de unos y en contra de otros.

Por último, la campaña de desprestigio realizada por el oficialismo y sus herramientas de comunicación sobre alguna de las organizaciones políticas de la alianza electoral fue desinformadora y malintencionada. Más allá de los errores y aciertos que las organizaciones políticas de la izquierda tradicional puedan haber cometido en diferentes momentos de la reciente historia del Ecuador, es evidente que dicha estrategia consistió en desprestigiar la candidatura de Acosta en lugar de debatir sus propuestas políticas y plan de gobierno. Cabe indicar que mientras el oficialismo se dedicó mostrar las infraestructuras creadas en los últimos seis años, y la derecha a cuestionar la labor gubernamental, el único candidato que habló de política en esta campaña fue Acosta.

De todas formas, no quiero que mis palabras sean entendidas como excusas o justificaciones de la Unidad Plurinacional. El análisis que allá se haga y su socialización ante el conjunto de la sociedad deben posicionarlo sus voceros y líderes.

TxA: ¿Cuál es el costo político para Alberto Acosta?

DM: Esa pregunta debería contestarla Alberto Acosta. En todo caso te voy a dar mi opinión personal. Para gentes que, con sus aciertos y errores, están/estamos de una u otra forma implicados colectivamente en transformar el mundo en algo mejor, hay una exposición cotidiana a las derrotas. En este sentido, que lo mejor para la salud física y mental es aplicar la filosofía del bushido: “un guerrero acepta la derrota como una derrota, sin transformarla en victoria”.

Ecuador vive su momento post-electoral. Digamos que es algo similar a cuando tras las batallas del Medioevo, los escenarios de guerra se llenaban de especímenes carroñeros a la búsqueda de su alimento. Leo en periódicos oficialistas y privados, crónicas y análisis escritos con cierta saña sobre los errores de Acosta: lo que debería haber hecho y lo que no, con quien se juntó o se dejó de juntar, lo que dijo o dejó de decir. Refleja ese momento en el que tras la caída de un guerrero, tras una batalla claramente desigual, este se ve rodeado de todo un ejército de cobardes que por un momento se llenan de valor para sacar sus armas y rematarlo. ¿Recuerdas el episodio del 9 de octubre de 1967 en la escuelita de La Higuera?

Alberto Acosta es el pensador actual más interesante, políticamente hablando, de este país, y representa a la izquierda más interesante existente por acá en este momento. Mi opinión es que Acosta aceptó el reto de ponerse en la primera fila de la resistencia al proceso neodesarrollista por requerimiento de amplios sectores sociales y de las resistencias activas. Tras ese primer paso, se definió un proceso de primarias al interior de la Unidad y su elección por parte de las bases de organizaciones políticas más tradicionales fue abrumadora. El mismo presidente Correa reconocía recientemente que la izquierda no podía contar con un candidato mejor a pesar de su derrota. Ahora leo a la periodistas, analistas variopintos y funcionarios del régimen indicando que el fracaso de Acosta es el fruto de una campaña con marcado perfil ideológico, que debería haber hablado de bajar impuestos y no sobre alternativas al extractivismo o la necesidad de construir el socialismo desde la democracia, que si su error fue atacar al régimen al que ayudó a llegar al poder mientras otros indican que no lo atacó suficientemente. Personalmente pienso que Acosta hizo lo que debía hacer y fue coherente consigo mismo y los postulados que históricamente ha defendido. Desarrolló una campaña donde trató de posicionar debates importantes en la sociedad ecuatoriana, de forma propositiva e ignoró la bronca sobre quien había financiado a Correa, sobre titulaciones académicas falsas de altos funcionarios públicos o sobre diversos casos de corrupción del régimen. Que la sociedad ecuatoriana entienda estas propuestas o tenga voluntad de debatir sobre ellas en este momento requiere otro tipo de análisis.

Alberto, como persona inteligente que es, se recuperará de este fracaso. En todo caso, son las personas menos inteligentes las que demuestran su incapacidad para recuperarse del éxito cuando coyunturalmente lo obtienen.

TxA: Desde tu perspectiva y tras estos resultados, ¿crees que existen condiciones para la conformación de una alternativa de izquierdas mientras se mantenga el gobierno del presidente Correa?

DM: El gobierno actual tiene una visión desarrollista basada en el neoextractivismo por la cual pretende, sobre la base de la renovación técnica y científica, llevar adelante un proceso de sustitución de importaciones, desarrollando la industrialización nacional y acompañándola de ampliación del mercado interno que implique la creciente producción nacional. Para esta finalidad entiende que el sector empresarial es su aliado fundamental, y ello explica que no exista conflicto entre Capital y Estado. El propio presidente Correa ha afirmado públicamente que en el “socialismo del siglo XXI” no hay espacio para lógicas vinculadas al conflicto de clases.

La visión gubernamental es la búsqueda de la construcción de una clase media con capacidad de consumo y una aproximación al Estado del Bienestar (Estado proveedor de ciertos servicios o garantías sociales a la población) que tiene mucho que ver con el modelo keynesiano desarrollado en la Europa tras  la guerra. Se confunde así el concepto del Estado de Bienestar con el objetivo constitucional del Buen Vivir –Sumak Kawsay-, dado que este último tiene una profundidad de contenidos superador de la estricta providencia y del concepto clásico de desarrollo. Por su complejidad, se hace de difícil comprensión para economistas de corte 'cepalino'.

Es por ello que se carece de voluntad para transformar el sistema económico en algo que vaya más allá de lo que se ha venido en definir como “capitalismo de rostro humano”. Ha sido el propio presidente Correa durante la campaña electoral quien indicó que uno de los errores de la izquierda es haber negado el espacio para lo que él llama una “economía capitalista moderna”.

Es desde ahí desde donde se explica que pasados seis años que gobierno no existan cambios en el sistema de acumulación heredado de la época anterior. Por poner tan solo un ejemplo: en Ecuador, el 5% de propietarios sigue concentrando el 52% de tierras agrícolas, mientras el 60% de pequeños propietarios accedan tan solo al 6,4% de estas. Ni se democratiza el acceso a la tierra ni tampoco al agua, otro elemento en poder de pocas manos. Esta situación se agravará en un futuro inmediato con la implementación de amplias zonas para el desarrollo de biocombustibles y la voluntad presidencial de modificar la Constitución con el fin de facilitar el cultivo de semillas transgénicas.

Todo ello nos lleva a determinar que lo que se vive en Ecuador en este momento es, estrictamente hablando, el más serio proceso de modernización capitalista que ha vivido el país en toda su historia. La novedad en todo caso consiste en dicho proceso se reviste de un discurso de izquierdas, cosa que no había ocurrido con anterioridad.

Si como vemos, el presidente Correa habla de “economía capitalista moderna”, igual que su homóloga argentina habla de “capitalismo serio”, y así podríamos proseguir por la mayoría de los países región, sin duda hace falta algo nuevo y no solo en Ecuador. Mientras los apólogos europeos del populismo siguen definiendo a estos procesos como revolucionarios, socialistas, transformadores y demás, la realidad social hace necesario que se rearticulen organizaciones sociales que propugnen una transformación social real hacia sociedades justas y equitativas, la defensa de la naturaleza, el Estado Plurinacional como un nuevo concepto superador de los Estado-control o criminalizador de resistencias, la superación del modelo consumista como lógica de realización personal y del modelo social patriarcal.

Es fundamental que este nuevo espacio de confluencia, esta por ver cual es el modelo de articulación más idóneo, entienda que los modelos de desarrollo tradicionales nos llevan al colapso civilizatorio, que el planeta ya no aguanta más, que el petróleo se agota y que la sustitución del crudo por la minería a gran escala u otros factores extractivos no soluciona el problema de fondo. Es necesario que se entienda también que la producción de alimentos será en breve insuficiente a escala planetaria, que ello conlleva un replanteamiento sobre el convertir alimentos en combustibles y que la solución no pasa por cultivar semillas genéticamente modificadas, sino por políticas reales que desemboquen en la soberanía alimentaria. Ese nuevo movimiento emancipador, debe entender también que los efectos del cambio climático y la sociedad de consumo nos llevan a derivas catastróficas, y por lo tanto de lo que se trata es de modificar los esquemas de sociedad y no de imitar modelos externos que en algún momento fueron considerados exitosos. Sobre el poder social y la autogestión local, la economía social y solidaria, así como la conformación de mercados justos y orgánicos, se sostienen las bases para la construcción de alternativas civilizatorias.

TxA: ¿No puede parecer algo utópica tu posición?

DM: Lo que me parece utópico es pensar que consecuencia de coyunturales bonanzas económicas de carácter regional que conllevan al desarrollo de modelos sociales basados en el incremento del consumismo, se pueda superar la actual crisis multifacética existente a nivel planetario. También me parece utópico pensar que existe alguna posibilidad de construir procesos de transformación social en los países del Sur, a través de los recursos obtenidos por la hiper-explotación de la naturaleza, que tienen como destino alimentar las necesidades del capitalismo global. Que decir también sobre la utopía de pensar que a través de la democracia representativa, en un sistema globalmente corrompido por el poder de las transnacionales y del capital financiero, se pueden articular las bases para una verdadera transformación social.

En América Latina se vive la construcción de un nuevo modelo de dominación que se caracteriza por una fuerte injerencia del aparato público. No es una novedad histórica, pero en todo caso tiene que ver con la nueva versión del capitalismo en su fase pos-neoliberal. En el marco de la reinstitucionalización del Estado, una demanda proveniente de los sectores en resistencia durante la era neoliberal, se han articulado gobiernos que en su mayoría se caracterizan por captación o destrucción de cualquier capacidad autónoma de organización social.  ¿Qué es lo que viene a significar esto? Pues vivimos nuevos procesos de conservadurismo social, las sociedades latinoamericanas se entregan a la tutela estatal, abandonando su rol como actores protagónicos del cambio. El protagonismo queda entonces en manos de líderes carismáticos cierto alto grado de personalismo que anulan los procesos colectivos, generando lógicas de autoritarismo a diferentes escalas según el proceso o país al que hagamos referencia. A esto, pensadores afines a estos regímenes, lo llaman “gobiernos populares fuertes”. ¿No te parece surrealista?

TxA: ¿Entonces se equivocó el pueblo ecuatoriano votando arrasadoramente por Correa?

DM: Mientras exista condiciones de bonanza económica, lo normal es que estos procesos políticos -en Ecuador y resto de la región-, tengan continuidad. La gente está mejor que antes, eso es indiscutible y en estas condiciones los procesos de concienciación social son lentos y tediosos. Eso explica la estrategia desarrollada por el zapatismo en los últimos años, desapareciendo sin haber nunca desaparecido, para rescatar su fuerza desde las profundidades de su territorio.

Por otro lado, mientras no suceda algo catastrófico en China, situación que no se atisba en el horizonte inmediato, sus necesidades para el desarrollo interno seguirán manteniendo precios altos de loscommodities, lo cual mantendrá en América Latina a todo el mundo feliz y contento. “Pan para hoy y hambre para mañana” si hablamos desde una mirada más global pensamos en la sostenibilidad planetaria.

Respecto al voto de la población ecuatoriana el pasado 17 de febrero solo puedo decirte aquello que ya dijo Sartre hace más de treinta años: “el ser humano nace libre, responsable y sin excusas”. La gente votó lo que consideró mejor para su devenir personal y familiar. Eso no exime a los movimientos contestatarios de su legitimidad para plantear sus alternativas o tener una visión política distinta al nuevo pensamiento único regional. Tu eres miembro del movimiento conocido internacionalmente como “Indignados”, que te voy a decir que no sepas al respecto, pero a pesar de ello somos optimistas, porque el pesimismo es algo que fue permisible para personas sensatas en momentos menos difíciles que este. 



domingo, 17 de febrero de 2013

Correa barre en las elecciones ecuatorianas


Por Decio Machado (Quito/Ecuador) 
www.diagonalperiodico.net

EL PRESIDENTE PULVERIZA A LA OPOSICIÓN Y SE HACE CON EL CONTROL DEL LEGISLATIVO

Los resultados en Ecuador reafirman la gestión de Correa y dejan el monopolio de la oposición de derechas en manos del banquero Guillermo Lasso.

Superado el 50% del escrutinio de votos en las elecciones presidenciales ecuatorianas, ya se puede afirmar que el actual presidente Rafael Correa ha barrido en las urnas al resto de su oposición política, con unos resultados finales que se estiman entorno al 56% de los votos válidos emitidos.

Muy de lejos le sigue el candidato conservador Guillermo Lasso, dueño del segundo banco del país y buen amigo del ex presidente español José María Aznar, quien se posicionó como la principal fuerza política de la oposición con un resultado estimado del 23%. Tras ellos, ninguno de los otros seis candidatos que aspiraban a la Presidencia de la República superará el 7%.

Los resultados obtenidos por el mandatario ecuatoriano muestra cómo su carisma ante el pueblo ecuatoriano no se ha desgastado tras seis años de gestión presidencial, sino más bien todo lo contrario. Correa, quien ya había ganado en primera vuelta (con un 52% de los votos) en las anteriores elecciones realizadas en abril del 2009, incluso ha incrementado su porcentaje de votos, viendo legitimada así su gestión presidencial, la cual ha ido acompañada de importantes resultados en materia de dinamización de la economía nacional, disminución de la pobreza y del desempleo. Según Santiago Pérez, director de la encuestadora Programa Estudios de Opinión Pública, la mayoría de los ecuatorianos que votaron por el actual mandatario lo hicieron por su buena gestión y los logros económicos obtenidos.

Por su parte, el candidato banquero Lasso, quien pese a presentarse por primera vez a una contienda electoral lleva dos años de campaña permanente a través de una inteligente estrategia de posicionamiento mediático asesorada por expertos vinculados al Partido Popular español, consiguió aglutinar la mayor parte del voto anticorreísta existente en el país. Ante la rotunda victoria correísta, Lasso se vio obligado a reconocer en la tarde noche de ayer la victoria del partido oficialista Alianza PAIS, mientras se autodefinía como el mayor defensor de las libertades en el Ecuador y prometía a sus seguidores continuar en la lucha por la “democracia” en el país.

Según el académico Felipe Burbano, docente en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales –FLACSO-, los resultados obtenidos del día de ayer significa una importante reconfiguración del escenario político ecuatoriano. “Por un lado, salen de la escena política personajes como Álvaro Noboa y Lucio Gutiérrez (con unos resultados estimados de 4 y 6% respectivamente) y se posiciona como cabeza la oposición un político nuevo, Guillermo Lasso, con una fuerza política recién creada, el movimiento político CREO”. Cabe destacar que tanto para Noboa, quien se presentaba por quinta vez a un proceso electoral, como para el ex presidente Lucio Gutiérrez, los actuales resultados son desastrosos dado que: Noboa llegó a alcanzar en la primera vuelta de las elecciones de 2006 –las primeras que ganó Correa- el 27% de los votos, mientras que Gutiérrez alcanzó en los comicios electorales de 2009 el 28%, convirtiéndose así en el principal opositor a Rafael Correa.

Por su parte, los resultados de la Unidad Plurinacional de las Izquierdas, agrupación de organizaciones políticas y sociales progresistas que se han ido paulatinamente desvinculando del correísmo por su tendencia a la derechización política también han de ser consideradas como un fracaso, dado que su resultado no superará el 4%. Según indicó a este periódico Alberto Acosta, el candidato presidencial de la Unidad Plurinacional, “evidentemente no nos sentimos satisfechos por los resultados obtenidos, pero los tenemos que aceptar, es la decisión del pueblo ecuatoriano. A pesar de ello, continuaremos con la lucha que nos corresponde; es decir, recuperar el tejido social, reivindicar las demandas históricas del pueblo, profundizar la equidad social y la democracia, defender los derechos y garantías constitucionales.”.

Para Jorge León, reconocido sociólogo y analista político ecuatoriano, no se puede obviar que el resultado de este proceso electoral indica que el Ecuador entra en un nuevo periodo político en la cual se ha “cuasi pulverizado” a la oposición al correísmo. “Entramos en una nueva fase política donde Correa y el partido de gobierno tendrán el control total. No solo renuevan su estancia por cuatro años más en el Ejecutivo, sino también se hacen dueños del Legislativo, donde presumiblemente también obtendrán la mayoría de los curules. Esta situación viene a demostrar la enorme debilidad de la oposición política actual”, indicó León. Para este analista político, en la situación actual se hace emergente la necesidad de que se constituyan nuevas organizaciones políticas que permitan un adecuado y balanceado funcionamiento del sistema democrático ecuatoriano.

jueves, 7 de febrero de 2013

Correa parte con ventaja a pesar del extractivismo

Decio Machado / Quito (Ecuador)

Ecuador se enfrenta este mes a las urnas. Los favoritos son el presidente, Rafael Correa, el conservador Guillermo Lasso y, a la izquierda, Alberto Acosta.

Sube la temperatura política en Ecuador en función de que se aproxima el 17 de febrero, fecha en la que la ciudadanía elegirá al Presidente de la República y los legisladores que integrarán la Asamblea Nacional los próximos cuatro años. Aunque ocho candidatos disputan la poltrona presidencial, la mayoría de analistas y medios de comunicación del país dan por hecho la reelección de Rafael Correa para un nuevo periodo sin necesidad de una segunda vuelta. La campaña se vio sacudida la noche del 4 de febrero tras el asesinato a puñaladas de dos asistentes a un mitin de Correa en Quinindé. 
Las empresas encuestadoras nacionales, de escasa credibilidad ante los medios y la sociedad en general por la sospecha de que benefician en sus resultados a quienes les pagan o contratan, posicionan al candidato oficialista entre un 56% (las contratadas por el partido de gobierno) y un 37% de intención de voto las más neutrales. 

Mientras, las alternativas políticas a Correa se sitúan en indicadores muy lejanos de los del actual mandatario, siendo su principal contendor el candidato conservador Guillermo Lasso con el 18% de intención de voto en el mejor de los casos.
Principales actores del proceso electoral
A pesar de que el conservadurismo ecuatoriano intentó, al calor del “efecto Capriles”, aliarse en torno a un solo candidato con el fin de derrocar al actual mandatario, los intereses cruzados entre los diferentes grupos empresariales de las regiones Costa y la Sierra del país, así como los personalismos de los principales dirigentes de las diferentes facciones de la derecha política hicieron imposible la concreción de dicha alianza. 

Esta situación desembocó en la existencia cinco organizaciones políticas conservadoras, cada una con su respectivo candidato, rivalizando entre sí por acceder al palacio presidencial de Carondelet. Entre estos destacan dos candidatos: el dueño de la segunda institución financiera privada del país y un buen amigo del ex presidente español José María Aznar, el banquero Guillermo Lasso; y el ex coronel y ex presidente Lucio Gutiérrez, quien tras poco más de dos años de gestión presidencial tuvo que huir vergonzosamente del país en abril de 2005 atemorizado por una rebelión popular que lo derrocó del poder.
En el ámbito progresista, se visualizan dos candidaturas más que rivalizan con el oficialismo. Por un lado, las diversas corrientes políticas que han ido rompiendo con el gobierno de Correa desde posiciones de izquierdas, junto a organizaciones sociales, movimiento indígena y alguno de los partidos de la izquierda tradicional, conformaron la Unidad Plurinacional de la Izquierdas. Esta coalición está representada por el académico Alberto Acosta, el personaje más notable de la actual intelectualidad política ecuatoriana. Por otro, estaría Ruptura, una organización conformada prioritariamente por jóvenes dirigentes que representan un ala de la socialdemocracia liberal sin muchas expectativas electorales.
Para Marcelo Larrea, vicepresidente de la Federación Nacional de Periodistas, “las encuestas en el Ecuador son de dudosa seriedad. Lo que se percibe en el ambiente social es que la unidad de las izquierdas encabezada por Alberto Acosta sube en intención de voto en el último tramo de campaña, mientras que la candidatura de Lasso, principal rival de la derecha, queda estancada y el presidente Correa estaría perdiendo parte de su ventaja en votos en los últimos días debido a los graves casos de corrupción que aparecido recientemente”.  

De igual manera piensa Pablo Ospina, analista político y docente de la Universidad Andina Simón Bolívar, quien indica que “Alberto Acosta podría ser una gran sorpresa. Pero incluso si se cumplen las previsiones y no hay sorpresa alguna, la participación electoral de las izquierdas cumple un papel importante en el largo plazo. Es ante todo, una coyuntura decisiva que definirá la correlación de fuerzas para las luchas futuras”.
Previsible continuidad del proceso
Más allá de la evolución de las tendencias de votos en el último tramo de campaña, el escenario más factible es el de la continuidad del proceso correísta, dada la abultada diferencia de votos a favor del actual mandatario. En ese sentido, se hace previsible para el nuevo período de gobierno, la agudización de los conflictos entre el gobierno y los sectores sociales y comunidades en las zonas de extracción petrolera y minera, lógica que ha marcado los últimos años del gobierno correísta, así como el incremento las denuncias sobre persecución a periodistas y medios de comunicación.
En su favor, el gobierno de Rafael Correa ha obtenido importantes beneficios en materia de reducción de la pobreza, ha disminuido la inequidad social existente en Ecuador y ha dinamizado la economía nacional con base a una fuerte intervención del Estado en el mercado nacional.

Las promesas electorales del presidente
Cuando el presidente Rafael Correa llegó al gobierno, se proyectaron importantes transformaciones económicas, sociales y políticas. Entre ellas el cambio de matriz productiva (con el consecuente desplazamiento de intereses oligárquicos que habían gobernado en las últimas décadas), soberanía alimentaria y reforma agraria, la economía social solidaria, y el impulso al Estado plurinacional, así como la nacionalización y control de los recursos naturales. Estas expectativas se han ido quedando frustradas en el camino de la llamada “revolución ciudadana”, condición que se hace visible por la apatía generalizada de la ciudadanía ante las apariciones públicas del candidato a la reelección, elemento que en pasadas campañas electorales despertaba el fervor de determinados grupos de la ciudadanía.
Artículo escrito para el periódico Diagonal www.diagonalperiodico.net

jueves, 17 de enero de 2013

Evo Morales ajusta cuentas con Iberdrola

El gobierno boliviano nacionaliza empresas de iberdrola y sus filiales en el país andino
 
Bolivia cierra el año con la expropiación de negocios de Iberdrola en el camino hacia la nacionalización total de los recursos, según declaraciones del presidente boliviano.
 
Decio Machado. Quito (Ecuador)
 
El presidente boliviano Evo Morales anunció el pasado 29 de diciembre la nacionalización de cuatro empresas del sector eléctrico, todas ellas filiales de Iberdrola (primer grupo energético español). Morales explicó que el objetivo de esta medida era garantizar “el derecho humanitario de los ciudadanos que viven en el área rural, precautelando su economía. Nos hemos visto obligados a tomar esta medida para que las tarifas de servicio eléctrico sean equitativas en los departamentos de La Paz y Oruro”. Las firmas expropiadas son las distribuidoras de electricidad Empresa de Electricidad de La Paz (Electro­paz) y Empresa de Luz y Fuerza de Oruro (Elfeo) la empresa de servicios Edeser y la gestora de inversiones Compañía Administra­dora de Empresas.

El mandatario ya expropió en mayo pasado las acciones de Red Eléctrica Española (REE) en la Transportadora de Electricidad (TDE), anunciando que “tarde o temprano el Estado boliviano tiene que controlar y administrar el 100% de la energía”. Iberdrola, a través del holding de su propiedad Iberbolivia, controla el 92,8% del accionariado de Elfeo y el 89,5% de las acciones en Electropaz, siendo el 10% restante propiedad del Banco de Santander.

Amenazas veladas

A pesar de la campaña de amenazas desplegadas nuevamente por la diplomacia española en toda América Latina, según fuentes vinculadas al mercado bursátil, el conjunto de empresas nacionalizadas no supone ni siquiera el 0,2% del beneficio anual de Iberdrola (apenas unos seis millones de euros frente a unos beneficios que superan los 2.870 millones). Además, fuentes consultadas por DIAGONAL de la corporación española en Bolivia indican que “la preocupación de la empresa es menor”, dado que “Bolivia no forma parte de las prioridades en América Latina de la eléctrica, que están centradas en México y Brasil”.

Según el decreto de expropiación, la estatal Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) asumirá el control de las cuatro empresas nacionalizadas en representación del Estado boliviano. Para Martín Vergara, consultor económico vinculado a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), “más allá de los emotivos y soberanistas discursos de Evo Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera, que sostuvieron la legitimidad de sus acciones basándose en varios artículos de la Constitución boliviana, esta operación no supone la estatalización de sus recursos naturales (como ocurrió el año pasado en Argentina tras la nacionalización de YPF). Tampoco de las centrales de generación eléctrica”, aseguran dichas fuentes.

Como en expropiaciones anteriores –Red Eléctrica aún está pendiente de cobrar su indemnización por la expropiación de mayo–, el Gobierno boliviano prometió una “justa remuneración” para los propietarios de las empresas ahora nacionalizadas. Fue el propio García Linera, al tomar posesión de las oficinas centrales de Electropaz, quien aseguró a los directivos españoles contraprestaciones económicas, indicando que “no se actuaría de manera arbitraria”. De hecho, la legislación boliviana establece que un experto independiente procederá a realizar una valoración de esas firmas en el plazo de 180 días para fijar un precio justo. La nacionalización de las filiales de Iberdrola se considera negativa por parte de los empresarios bolivianos que negocian en la actualidad una Ley de Inversiones con el Gobierno.

Sin embargo y más allá de las declaraciones de la patronal boliviana, las recaudaciones fiscales bolivianas han representado nuevos records históricos durante el 2012. Según el ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce, el ingreso tributario más importante es el Impuesto a las Utilidades Empresariales (IUE), que representa el 24% del total de las recaudaciones impositivas. Dicho monto representa que prácticamente un cuarto de los ingresos de impuestos que recibe el Tesoro, y está generado por las utilidades proporcionadas por el sector privado. Arce se congratulaba hace unos meses de dicha situación, indicando que “le está yendo muy bien al sector privado, porque están pagando grandes cantidades por el Impuesto a las Utilidades Empresas. Y nos alegramos que les vaya bien a los empresarios privados, porque mientras sigan contribuyendo a las recaudaciones tributarias, el país seguirá teniendo estos récords de recaudaciones impositivas”.

http://www.diagonalperiodico.net/global/evo-morales-ajusta-cuentas-con-iberdrola.html

miércoles, 9 de enero de 2013

Evo cierra el año anunciando nacionalización de filiales de Iberdrola en Bolivia

Por Decio Machado

El presidente boliviano Evo Morales anunció el pasado 29 de diciembre la nacionalización de cuatro empresas del sector eléctrico, todas ellas filiales de Iberdrola (primer grupo energético español).
Morales explicó que el objetivo de esta medida era garantizar "el derecho humanitario de los ciudadanos que viven en el área rural, precautelando su economía. Nos hemos visto obligados a tomar esta medida para que las tarifas de servicio eléctrico sean equitativas en los departamentos de La Paz y Oruro y la calidad del servicio eléctrico sea uniforme en el área rural y en el área urbana".

Las firmas expropiadas son las distribuidoras de electricidad Empresa de Electricidad de La Paz (Electropaz) y Empresa de Luz y Fuerza de Oruro (Elfeo), la empresa de servicios Edeser, y la gestora de inversiones Compañía Administradora de Empresas.
El mandatario ya expropió en mayo pasado las acciones de Red Eléctrica Española (REE) en la Transportadora de Electricidad (TDE), anunciando que “tarde o temprano el Estado boliviano tiene que controlar y administrar el 100% de la energía”. Con dicha declaración, el mandatario indígena anticipaba las recientes nacionalizaciones.

Bolivia no es prioridad para Iberdrola
Iberdrola -a través del holding de su propiedad Iberbolivia- controla el 92,8% del accionariado de Elfeo y el 89,5% de las acciones en Electropaz, siendo el 10% restante propiedad del Banco de Santander. A pesar de la campaña de amenazas desplegadas nuevamente por la diplomacia española en toda América Latina, según fuentes vinculadas al mercado bursátil, el conjunto de empresas nacionalizadas no supone ni siquiera el 0,2% del beneficio anual de Iberdrola (apenas unos seis millones de euros frente a unos beneficios que superan los 2.870 millones). Además, consultados por DIAGONAL, voceros de la corporación española en Bolivia indican que “la preocupación de la empresa es menor”, dado que “Bolivia no forma parte de sus prioridades en América Latina de la eléctrica, las cuales están centradas en México y Brasil”.

Según el decreto de expropiación, la estatal Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) asumirá el control de las cuatro empresas nacionalizadas en representación del Estado boliviano.
Según Martin Vergara, consultor económico vinculado al CEPAL, “más allá de los emotivos y soberanistas discursos de Evo Morales y su vicepresidente García Linera, los cuales sostuvieron la legitimidad de sus acciones sobre varios artículos de la Constitución boliviana, esta operación no supone la estatalización de sus recursos naturales (como ocurrió el año pasado en Argentina tras la nacionalización de YPF) ni tampoco de las centrales de generación eléctrica”. Como en expropiaciones anteriores, (Red Eléctrica aún está pendiente de cobrar su indemnización por la expropiación de mayo), el gobierno boliviano prometió una «justa remuneración» para los propietarios de las empresas ahora nacionalizadas. Fue el propio García Linera, al tomar posesión de las oficinas centrales de Electropaz, quien aseguró a los directivos españoles contraprestaciones económicas, indicando que “no se actuaría de manera arbitraria”. De hecho, la legislación boliviana establece que un experto independiente procederá a realizar una valoración de esas firmas en el plazo de 180 días para fijar un justiprecio.

Críticas sin sentido desde el sector empresarial
La nacionalización de las cuatro filiales de Iberdrola es considerada de forma negativa por parte del tejido empresarial boliviano, quienes negocian en la actualidad una Ley de Inversiones con el gobierno. Según Daniel Sánchez, presidente de la Confederación de empresarios Privados de Bolivia: "Cuando estamos tratando de atraer al capital nacional y extranjero, cuando este año económicamente estaba por cerrar bien, tenemos que soportar nuevamente una arremetida".

Sin embargo y más allá de las declaraciones de la patronal boliviana, las recaudaciones fiscales bolivianas han representado nuevos records históricos durante el 2012. Según el ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce, el ingreso tributario más importante es el Impuesto a las Utilidades Empresariales (IUE), que representa el 24% del total de las recaudaciones impositivas. Dicho monto representa que prácticamente un cuarto de los ingresos de impuestos que recibe el Tesoro, y está generado por las utilidades proporcionadas por el sector privado. Arce se congratulaba hace unos meses de dicha situación, indicando que “le está yendo muy bien al sector privado, porque están pagando grandes cantidades por el Impuesto a las Utilidades Empresas. Y nos alegramos que les vaya bien a los empresarios privados, porque mientras sigan contribuyendo a las recaudaciones tributarias, el país seguirá teniendo estos récords de recaudaciones impositivas”.
Para periódico Diagonal (enero 2013)

viernes, 28 de diciembre de 2012

"Luchar contra los abusos del poder es para mí una condición de vida"

Foto de Alex Remache
Entrevista a Alberto Acosta (candidato presidencial por la Unidad Plurinacional) por el analista político Decio Machado

Revista Rupturas

DM: Estamos a unos días de que comience oficialmente la campaña electoral. ¿Qué hace un activista social de reconocido prestigio intelectual como candidato presidencial por la Unidad Plurinacional de las Izquierdas?

AA: Debo reconocer que los procesos electorales no son mi espacio natural aunque tampoco es algo nuevo para mí. Durante años he militado en los movimientos sociales del Ecuador y he intentado aportar desde la investigación, la elaboración teórica y el activismo a los grandes retos existentes en las izquierdas ecuatorianas y latinoamericanas en general. Sin embargo, la unidad de las izquierdas ha sido un anhelo histórico de todas y todos los que militamos en las causas sociales y políticas, y en ese sentido, considero que mi actuación en estos momentos es un acto de coherencia política con mi trayectoria personal, intelectual y social durante las últimas décadas.

DM: ¿Consideras que las izquierdas en el Ecuador tienen el grado de madurez necesaria para llevar a buen fin este proceso de unidad una vez pasado el período electoral?

AA: Las organizaciones políticas progresistas ecuatorianas, al igual que cualquiera de nosotros, han cometido muchos errores. Los que no se equivocan son los que ven la vida pasar sin actuar e incidir sobre la realidad que nos rodea. Ese no es el papel de los activistas sociales ni de las organizaciones políticas de las izquierdas, las cuales por esencia pretenden transformar el mundo en un lugar al menos algo mejor. En todo caso, lo importante es la capacidad de autocrítica y en ese sentido considero que los debates existentes al interior de la Unidad Plurinacional reflejan ese grado de madurez política. Esto es lo que nos ha llevado, desde un inicio, a entender que por sí solas las organizaciones políticas que pretenden un cambio para mejorar nuestro Ecuador, tanto para nosotros como para nuestros hijos y nietos, poco o nada pueden hacer. Dicha reflexión ha permitido que organizaciones y líderes sociales y políticos que antaño tenían posiciones irreconciliables, hoy trabajen juntas, debatan juntas y todos juntos luchemos por un Ecuador más justo y equitativo. Sin duda esto refleja una madurez política que debe mantenerse más allá de este período electoral. El proceso electoral no es más que un accidente en el camino de la unidad de las izquierdas, y no es la unidad el fruto del proceso electoral en ciernes.

DM: ¿Cómo se explica que ante un gobierno que se autodefine como socialista y revolucionario se conforme un bloque progresista de carácter crítico tan amplio?

AA: Voy a empezar por invertirte la pregunta. ¿Cómo se explica que en un gobierno que se autodefine socialista y revolucionario, la banca privada y los grandes grupos económicos hayan ganado el 50% más en utilidades que en los seis años anteriores a la llegada del presidente Correa mientras persiste la pobreza? He dicho en varias ocasiones que el gobierno del presidente Correa tiene semejanza con esos malos conductores que ponen los direccionales a la izquierda mientras giran a la derecha. La revolución ciudadana perdió su rumbo, se hace sin ciudadanos, mientras se persigue a los activistas sociales que defienden los derechos tanto de las poblaciones como de la naturaleza. Nunca los que más tienen estuvieron mejor, y en todo caso, los que menos tienen nunca estuvieron menos mal. 

DM: ¿Qué pasó entonces con la Constitución más avanzada, progresista y ecologista del planeta?

AA: El pueblo ecuatoriano aprobó mayoritariamente nuestra Constitución el 28 de septiembre de 2008, sin embargo dicha Constitución hoy se ha convertido en un obstáculo para las políticas públicas que elabora el gobierno nacional. El propio presidente Correa la ha calificada como hipergarantista, se han reformado algunos de sus artículos tras la consulta popular de mayo del año pasado, se violenta de manera sistemática el espíritu que emana del texto constitucional, y se ha manifestado públicamente la voluntad presidencial de seguir reformando sus artículos, como es el caso de los que hacen referencia a la prohibición de cultivo de transgénicos y algunas otras cuestiones. Si la Constitución se cumpliese, ya se habría realizado la reforma agraria, se hubiese democratizado el acceso a los medios de producción y el acceso al agua, y estaría garantizada la soberanía alimentaria y el buen vivir, por poner tan solo algunos ejemplos. En resumen, si la Constitución estuviese plenamente en vigor, las políticas gubernamentales inevitablemente deberían ser otras.

DM: El presidente Correa dice que para superar la pobreza hay que crecer económicamente. En ese sentido, descalifica a las izquierdas definiéndolas como “infantiles” por cuestionar la megaminería y por su defensa del medio ambiente. ¿Qué opinión te merece eso?

AA: Esto mismo lo han sostenido todos los pasados gobiernos, neoliberales o no, al defender el crecimiento económico como una meta en sí misma, postulando una y otra vez que ello generaría empleos estables, elevados ingresos permanentes y una equilibrada distribución de los ingresos. Esto no ha sucedido. Este tipo de crecimiento, por lo demás, prácticamente no crea empleo. No se ha logrado un sostenido “derrame” o un “chorreo” hacia el resto de la sociedad. En el mejor de los casos, cuando ha habido elevadas tasas de crecimiento, la gran mayoría de la población apenas ha sentido una leve y temporal garúa, lo que se desvaneció en poco tiempo en mayores niveles de pobreza.

A través de lógicas neodesarrollistas y la creciente explotación de la Naturaleza se pretende captar mayores divisas y tributos para alimentar políticas clientelares y de cooptación política, a las que ahora se les denomina engañosamente como programas de compensación social. En lugar de iniciar procesos verdaderamente redistributivos -agua, tierra, créditos, activos- mediante una profunda reestructuración de la economía, se nos alimenta con diversas dádivas. Este camino nos lleva a la letanía de que el crecimiento económico se convierta en un fin en sí mismo. No todas las formas de crecimiento económico están asociadas a la justicia social y ambiental.

DM: ¿La Unidad Plurinacional es una nueva forma de entender la izquierda política en el Ecuador?

AA: Digamos que se camina hacia eso. Para empezar hablamos de las izquierdas, lo que significa un reconocimiento de que la izquierda no es una, sino varias, entre las que se encuentran el feminismo, el ecologismo, la lucha de los trabajadores, el movimiento indígena, el movimiento estudiantil, el respeto hacia las otras étnicas y sobre todo el reconocimiento de que no se construye socialismo sin democracia. A más socialismo más democracia. Es por ello que abogamos por la libertad de expresión, por la libertad de orientación sexual, por la libertad de opinión, y por el conjunto de libertades y derechos para la ciudadanía en general. No habrá socialismo sin libertad. En este sentido cito a la revolucionaria alemana asesinada a principios de 1919, Rosa Luxemburgo, cuando decía que “la libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de otro modo”.

DM: No está mal oír eso en un país donde asistimos a procesos tan vergonzosos como el de los 10 de Luluncoto o donde dos centenares de activistas sociales tienen causas por sabotaje y terrorismo…

AA: Luchar contra los abusos del poder es para mí una condición de vida, forma parte de mi compromiso militante y de mi coherencia política. La lucha contra la injusticia no tiene fin y se convierte en una forma vivir para los que sentimos como nuestro el dolor ajeno.

DM: Entre las mayores preocupaciones del pueblo ecuatoriano está el permanente incremento de la inseguridad ciudadana. Este asunto siempre ha sido un problema difícil de resolver para las izquierdas, pues la tendencia populista habla siempre de mayor control social, mayores penas, más cuerpos represivos en las calles… ¿Qué plantea la Unidad Plurinacional?

AA: Este es uno de los ámbitos en los que la política gubernamental ha fracasado de manera contundente. Para nosotros, la seguridad ciudadana está asociada a la justicia social; a que se erradique el hambre, el desempleo y la miseria; a la recuperación del barrio como eje de la gestión de políticas públicas; a que la Policía Nacional recupere su dignidad y se fomenten medidas para que se inserte en la dinámica barrial y el servicio social; a que exista una coordinación real entre Policía y Fuerzas Armadas; a que haya programas y políticas adecuadas para la rehabilitación social e inserción de las personas privadas de libertad; así como un adecuado reconocimiento a la justicia ancestral e indígena, en el marco del respeto a los Derechos Humanos. Necesitamos profesionalizar a los cuerpos de seguridad, desarrollar la policía científica y combatir el crimen organizado desde su raíz. Si no convertimos en prósperas las zonas rurales y garantizamos la soberanía alimentaria y el futuro de los pequeños productos, los jóvenes seguirán migrando a la ciudad y si esta no le ofrece el trabajo que necesitan, seguirá incrementándose la inseguridad en las grandes urges. Nada de esto se logrará sin un gran acuerdo nacional. Se necesita convertir a la seguridad ciudadana en una política de Estado con base en la seguridad humana.

DM: Conociendo como funciona este gobierno y su aparato de propaganda, te pregunto: ¿Vale la pena ponerse en primera línea de fuego siendo consciente de que te harán una campaña sucia de desprestigio y sabiendo que con el oficialismo el debate de ideas brilla por su ausencia?

AA: Que el gobierno no entre a un debate de ideas es un problema del gobierno. Nosotros estamos proponiendo todos los días un debate de ideas con la ciudadanía del Ecuador. Presentamos propuestas, las debatimos con la gente, recogemos sus opiniones y hacemos una campaña electoral limpia, sin descalificaciones ni insultos. La Unidad Plurinacional no hace campaña sucia. Es otra forma de entender y hacer política. Por otro lado, debo indicarte que nadie que intenta incidir sobre la realidad para transformarla está exento de riesgo, debemos asumirlo y seguir para adelante… dicen que David mató de una pedrada a Goliat.

DM: Y después de ver lo de Pedro Delgado y las innumerables denuncias de corrupción que corren por todo el país, qué…

AA: Vamos a luchar sin darnos respiro contra la corrupción, factor causante entre otras cuestiones de la descomposición social existente. Para ello hacen falta acciones de transparencia gubernamental, fortalecimiento de las veedurías ciudadanas, saneamiento de las funciones del Estado y depuración de mafias y grupos de presión actualmente existentes, fiscalización desde todos los ámbitos, construcción de una sociedad ética basada en el poder ciudadano, garantizar el pleno control social y la autonomía de este tipo de instituciones, el respeto a la independencia de poderes del Estado y el fortalecimiento de la institucionalidad democrática.

En el gobierno de la Unidad Plurinacional fiscalizaremos la contratación pública que hagamos y también la realizada por el gobierno anterior. La ciudadanía debe conocer todas las cláusulas contractuales y saber quiénes se benefician de estos.

DM: La Unidad Plurinacional contigo al frente es David en esta pelea. Goliat estaría representado por el oficialismo que usa sin pudor el aparato del Estado y el erario público para beneficio del partido de gobierno, así como Goliat es también lo que se representa en las chequeras interminables de las que disponen candidatos como Guillermo Lasso. ¿De verdad le vas a dar una pedrada a Goliat?

AA: Será el pueblo ecuatoriano quien decidirá el 17 de febrero quien figurativamente recibe una pedrada. En todo caso debo decirte que hay que remontarse muy atrás para ver a la izquierda ecuatoriana con las intenciones de voto que tiene la Unidad Plurinacional. Nuestra pelea es de largo alcance, no se termina en esta disputa electoral, queremos transformar el Ecuador y también el mundo. No nos gusta el mundo en el que vivimos y esta lucha no va a terminar el próximo 17 de febrero.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Rafael Correa enfrenta su campaña electoral más caliente

Por Decio Machado

Dos elementos cabe destacar de la coyuntura política previa a los comicios electorales del próximo 17 de febrero.
Por un lado, la oposición conservadora ha sido incapaz de conformar una alianza política que les permitiera contar con un solo candidato para confrontar con el presidente Correa. Varios fueron los meses que los líderes conservadores debatieron y negociaron al calor del “efecto Capriles”, para terminar mostrando sus debilidades internas. El desencuentro entre los intereses de diferentes grupos empresariales de las regiones Sierra y Costa, la necesidad de determinados sectores políticos y económicos de posicionar a sus operadores en la Asamblea Nacional, así como aparición de nuevos actores en el tablero político que buscan utilizar esta campaña como plataforma de posicionamiento para las seccionales de 2014 y presidenciales del 2017, hizo imposible los acuerdos entre las distintas fuerzas políticas conservadoras.

Por otro lado, cabe señalar que nunca el régimen ha estado tan golpeado socialmente por las denuncias de corrupción como en la actualidad. Los escándalos de corrupción a gran escala de la era Correa comenzaron a aparecer a partir de las denuncias por enriquecimiento ilícito sobre el entorno del ex ministro de Deportes Raúl Carrión, a lo que le siguieron en 2009 los millonarios contratos con el Estado de Fabricio Correa, y toda una cascada de denuncias de sobreprecio en la contratación pública y redes de corrupción al interior de las instituciones (narcovalija incluida). Sin embargo, el cierre del ejercicio 2012 ha traído consigo la renuncia del presidente del Banco Central, Pedro Delgado, sobre quien su primo había realizado una ferviente defensa política y ética en su Enlace Ciudadano del pasado 24 de noviembre. Veinticinco días después, un acosado Delgado ya sin explicaciones ante las investigaciones realizadas por asambleístas opositores y la prensa renunciaba a su cargo, confesando haber falseado su titulación académica y dejando en el más absoluto ridículo al inquilino de Carondelet.

Si bien hasta el momento, el oficialismo había sido capaz de amortiguar el impacto de las innumerables denuncias de corrupción realizadas durante su gestión, el impacto de este nuevo escándalo amenaza con golpear muy severamente la credibilidad del presidente Correa.
Los sondeos electorales venían indicando una intención de voto para el oficialismo de entre 37 y 44%, estimándose que tras el affaire Delgado, Correa podría haber perdido entre 4 y 7 puntos porcentuales.

Desconfianzas ante el proceso electoral en curso
El secretario general de Alianza PAIS Galo Mora, el pasado 13 de noviembre dijo textualmente: “Cuando se dice aquella división de poderes, cuando se dice aquella trilogía de Montesquieu [pensador francés teórico de la división de poderes], ¿no es acaso hora de preguntarse en la historia política si es que eso es una ley divina? ¿Quién determinó que eso es lo que tiene existir?”. En este alarde de mediocridad intelectual, los cuestionamientos de Mora a la independencia de poderes y al Estado de Derecho, revitalizaban, cuatro siglos después, las tesis de los ideólogos del absolutismo monárquico del siglo XVI y XVII.

Este hecho, aunque ridículo no sorprende, pues una de las características de estos seis años de gobierno ha sido el absoluto irrespeto a la autonomía de las funciones del Estado y el sometimiento de los organismos de control a la voluntad presidencial. En la actualidad, tanto el poder Legislativo como el Judicial están sometidos a la voluntad de Carondelet, como lo están también instituciones que deberían tener carácter autónomo.
De esta manera, en noviembre de 2011, el Consejo de Participación Ciudadana designó como vocales del CNE a cinco personas muy cercanas al régimen. Días después, era nombrado presidente de este organismo el ex ministro del régimen Domingo Paredes, quien ya había ejercido una deplorable función como responsable de la SENAGUA durante las movilizaciones de la CONAIE en 2009; como vicepresidente fue designado Paul Salazar, ex asesor de Ricardo Patiño, quien ejerció como su “fontanero” en las intrigas internas del oficialismo.

Desde entonces hasta la fecha, las actuaciones del CNE han sido calificadas por todos los partidos de la oposición como una vergüenza, destacándose entre estas la incapacidad por parte de sus gestores para controlar adecuadamente su sistema informático, en el cual aparecieron miles de personas en las listas de adherentes de partidos políticos a los que no correspondían. Para justificarse ante tal caos interno, Domingo Paredes llegó a denunciar la actuación de una red de hackers informáticos que saboteaban el sistema, cosa que nunca se confirmó. Paredes ha sido calificado como el funcionario más “grotesco” de todos los servidores públicos de la historia republicana del Ecuador. El CNE anuló sin criterio la adhesión a múltiples organizaciones políticas, lo que implicó que estas tuvieran que salir nuevamente a las calles en busca de firmas para poder concurrir al proceso electoral del próximo mes de febrero, lo que supuso un serio atentado contra la democracia y la credibilidad de los partidos políticos a nivel nacional. Las propias encuestadoras oficialistas, Perfiles de Opinión y Santiago Pérez (muy cuestionadas por su falta de profesionalidad), tuvieron que reconocer que la credibilidad del CNE había caído entre la ciudadanía ecuatoriana a un 16% y un 3% respectivamente.
El uso y abuso de la propaganda oficial en beneficio del partido de gobierno, mientras se ataca de forma vehemente a los medios de comunicación privados –los cuales sin duda actúan también en interés de determinadas opciones políticas-, es uno de los mayores gestos de hipocresía del actual régimen. Se acusa a los medios de comunicación privados de tergiversar la realidad y se les responsabiliza de todos los males existentes en el país, mientras que lo que en realidad se busca es desacreditar uno de los pocos espacios de denuncia de los que dispone la actual sociedad ecuatoriana. La prepotencia oficialista choca de forma inaceptable con el derecho constitucional a expresar libremente las ideas en una sociedad que se considera democrática, mientras los periodistas del régimen lucen como lacayos carentes también toda ética profesional en beneficio y apología del culto a la personalidad de su patrón. En medio de la violencia simbólica (destrozando diarios en espacios o foros públicos) o verbal (llamando a los periodistas de los medios privados “sicarios de tinta” o “buitres que se preparan para devorar a su carroña”) desarrollada por el presidente Correa, la sociedad ecuatoriana comienza a ver que el único “monopolio informativo” existente en el país lo está ejerciendo el gobierno a través del manejo tergiversado de la publicidad oficial. Las cadenas estatales y los Enlaces Ciudadanos comienzan a generar el rechazo generalizado en el común de la ciudadanía, mientras la credibilidad del presidente Correa, el principal valor del que ha gozado durante seis años al frente de un gobierno de mediocres funcionarios, comienza a desgastarse de forma acelerada.

Cartografía de la oposición política ecuatoriana
Las elecciones del próximo 17 de febrero servirán para medir cual es la temperatura real del actual desgaste del régimen.

El máximo aspirante a rivalizar con el presidente Correa en los comicios del febrero del 2013 es Guillermo Lasso por la agrupación CREO. Este banquero arrastra en su hoja de vida, impresentables antecedentes de colaboración con los gobiernos de Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez.
Desde los entornos de la “gusanera” de Miami se dice que Lasso se presenta a las elecciones empujado por la familia Bush, los ex presidentes José María Aznar y Álvaro Uribe, y el golpista venezolano Gustavo Cisneros.

Aznar y Lasso coincidieron en el departamento académico Latin American Board de la Universidad de Georgetown, donde promovían un programa dedicado a la formación en comercio internacional y competitividad global. Tras esto, se oculta en realidad una fábrica de formación de nuevos cuadros neoliberales para la economía y la política en América Latina. La Fundación Ecuador Libre (FEL) -presidida por Lasso- ha sido el mayor promotor de becas para este módulo académico en Ecuador. Esto explica que la candidatura Lasso integre en su núcleo gestor, un amplio grupo de jóvenes PhD preparados en las mejores universidades extranjeras, los cuales trabajan conjuntamente con asesores extranjeros enviados por el Partido Popular (España) y del PAN (México).
A pesar del apoyo internacional a Lasso, el banquero hace aguas precisamente en los lugares que deberían ser sus bastiones electorales, como es el caso de la provincia del Guayas (25% del electorado), fruto del escaso apoyo del alcalde Jaime Nebot, lo que responde a rivalidades personales y pactos entre gobierno nacional y Alcaldía de Guayaquil

La estimación de intención de voto de Lasso no sobrepasa el 15%, siendo su falta carisma y debilidad argumental lo que le hace presa fácil para el oficialismo verdeflex.
El segundo contendor en orden de importancia por la derecha es el ex coronel Lucio Gutiérrez, líder junto a su hermano Gilmar del oscuro Partido Sociedad Patriótica.

Lucio Gutiérrez fue presidente de Ecuador entre el 15 de enero de 2003 y el 20 de abril de 2005, cuando se vio obligado a marchar al exilio tras una huida circense por los tejados del palacio presidencial. En las últimas elecciones presidenciales, en abril del 2009, obtuvo el 28,24% de los votos (casi dos millones de votos). Sin embargo en la actualidad los indicadores de intención de voto no le dan más del 9%, pudiendo en todo arañar unos puntos más durante la campaña, aunque quedará muy lejos de lo alcanzado en el pasado.
La tercera opción conservadora es la propugnada por el PRE y encabezada por Nelson Zabala. El pastor evangélico tiene pocas opciones electorales, no superando en el mejor de los casos una intención de voto del 4%. Zabala, quien fue nombrado candidato del PRE tras una estrategia de distracción organizada por “El Loco” Bucaram (quien amenazaba con volver al país para ser el contendor de Correa), disputará los votos en los sectores marginales costeños, entre rezos y censuras a la homosexualidad y a las trabajadoras del sexo, buscando apoyo en las históricas redes clientelares del “bucaranismo”, hoy en manos del correísmo.

La cuarta opción conservadora está encabezada por Mauricio Rodas, un outsider traído directamente desde México por quien sabe quién, que se conformó un partido a medida llamado Movimiento SUMA. Su plataforma para salta a la política fue la neoliberal y decadente Fundación Ethos, en la cual ejerció como director general.
La estrategia de campaña de SUMA se limita en posicionar a Rodas para la campaña presidencial del 2017, bajo la tesis del más que probable hundimiento de Lasso y del resto de partidos tradicionales de la derecha.

El último danzante electoral de la derecha es el empresario Álvaro Noboa, un caricaturesco personaje, líder de uno de los grupos empresariales más importantes del país, que mantiene entre sus propiedades al partido político PRIAN. Sobre este “histrión político” que aparece en cada proceso electoral ecuatoriano, la rumorología oficialista dice, que en esta ocasión su candidatura se debe a presión correísta (Noboa vive bajo amenaza de expropiación de sus empresas por parte del SRI, a quien adeuda unos 90 millones) que busca dividir aún más el voto conservador. Sin embargo, este “Berlusconi bananero” podría arañar pequeños porcentajes de votos al oficialismo en sectores costeños, dado que el target a los que se dirige no difiere de las redes clientelares construidas por el oficialismo en la “zona pacífico” durante los últimos años.
Ya desde las izquierdas, cabe señalar al Movimiento Ruptura 25, agrupación política que rompió con el oficialismo a raíz de la Consulta de mayo de 2011. Este movimiento político que se autodefine como progresista, propugna la candidatura de Norman Wray para la Presidencia, siendo su intención real obtener entre dos y cuatro curules, a la par que posicionar a su presidenciable cara las elecciones a la Alcaldía de Quito que tendrán lugar en 2014. Sus estimaciones de voto, de momento, no superan el 3% y parece improbable que existan sorpresas respecto a sus resultados electorales.

Pero siguiendo con las izquierdas, la candidatura que más despunta es la Unidad Plurinacional, coalición de organizaciones que abarca desde la centro-izquierda al leninismo, quienes propugnan al académico Alberto Acosta como candidato presidencial.
Su intención de voto está entorno al 14%, y sus posibilidades de crecer estarán en función de la inteligencia con la que se muevan tanto sus candidatos como las organizaciones políticas que conforman la coalición.

Para ello, los partidos de la Unidad Plurinacional deben comprender que sus mensajes han de ser dirigidos hacia sectores ciudadanos no necesariamente afines y que la refundación de las izquierdas requiere de nuevas formas de intervención y de entender la política.
Para la revista Rupturas