domingo, 17 de febrero de 2013

Correa barre en las elecciones ecuatorianas


Por Decio Machado (Quito/Ecuador) 
www.diagonalperiodico.net

EL PRESIDENTE PULVERIZA A LA OPOSICIÓN Y SE HACE CON EL CONTROL DEL LEGISLATIVO

Los resultados en Ecuador reafirman la gestión de Correa y dejan el monopolio de la oposición de derechas en manos del banquero Guillermo Lasso.

Superado el 50% del escrutinio de votos en las elecciones presidenciales ecuatorianas, ya se puede afirmar que el actual presidente Rafael Correa ha barrido en las urnas al resto de su oposición política, con unos resultados finales que se estiman entorno al 56% de los votos válidos emitidos.

Muy de lejos le sigue el candidato conservador Guillermo Lasso, dueño del segundo banco del país y buen amigo del ex presidente español José María Aznar, quien se posicionó como la principal fuerza política de la oposición con un resultado estimado del 23%. Tras ellos, ninguno de los otros seis candidatos que aspiraban a la Presidencia de la República superará el 7%.

Los resultados obtenidos por el mandatario ecuatoriano muestra cómo su carisma ante el pueblo ecuatoriano no se ha desgastado tras seis años de gestión presidencial, sino más bien todo lo contrario. Correa, quien ya había ganado en primera vuelta (con un 52% de los votos) en las anteriores elecciones realizadas en abril del 2009, incluso ha incrementado su porcentaje de votos, viendo legitimada así su gestión presidencial, la cual ha ido acompañada de importantes resultados en materia de dinamización de la economía nacional, disminución de la pobreza y del desempleo. Según Santiago Pérez, director de la encuestadora Programa Estudios de Opinión Pública, la mayoría de los ecuatorianos que votaron por el actual mandatario lo hicieron por su buena gestión y los logros económicos obtenidos.

Por su parte, el candidato banquero Lasso, quien pese a presentarse por primera vez a una contienda electoral lleva dos años de campaña permanente a través de una inteligente estrategia de posicionamiento mediático asesorada por expertos vinculados al Partido Popular español, consiguió aglutinar la mayor parte del voto anticorreísta existente en el país. Ante la rotunda victoria correísta, Lasso se vio obligado a reconocer en la tarde noche de ayer la victoria del partido oficialista Alianza PAIS, mientras se autodefinía como el mayor defensor de las libertades en el Ecuador y prometía a sus seguidores continuar en la lucha por la “democracia” en el país.

Según el académico Felipe Burbano, docente en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales –FLACSO-, los resultados obtenidos del día de ayer significa una importante reconfiguración del escenario político ecuatoriano. “Por un lado, salen de la escena política personajes como Álvaro Noboa y Lucio Gutiérrez (con unos resultados estimados de 4 y 6% respectivamente) y se posiciona como cabeza la oposición un político nuevo, Guillermo Lasso, con una fuerza política recién creada, el movimiento político CREO”. Cabe destacar que tanto para Noboa, quien se presentaba por quinta vez a un proceso electoral, como para el ex presidente Lucio Gutiérrez, los actuales resultados son desastrosos dado que: Noboa llegó a alcanzar en la primera vuelta de las elecciones de 2006 –las primeras que ganó Correa- el 27% de los votos, mientras que Gutiérrez alcanzó en los comicios electorales de 2009 el 28%, convirtiéndose así en el principal opositor a Rafael Correa.

Por su parte, los resultados de la Unidad Plurinacional de las Izquierdas, agrupación de organizaciones políticas y sociales progresistas que se han ido paulatinamente desvinculando del correísmo por su tendencia a la derechización política también han de ser consideradas como un fracaso, dado que su resultado no superará el 4%. Según indicó a este periódico Alberto Acosta, el candidato presidencial de la Unidad Plurinacional, “evidentemente no nos sentimos satisfechos por los resultados obtenidos, pero los tenemos que aceptar, es la decisión del pueblo ecuatoriano. A pesar de ello, continuaremos con la lucha que nos corresponde; es decir, recuperar el tejido social, reivindicar las demandas históricas del pueblo, profundizar la equidad social y la democracia, defender los derechos y garantías constitucionales.”.

Para Jorge León, reconocido sociólogo y analista político ecuatoriano, no se puede obviar que el resultado de este proceso electoral indica que el Ecuador entra en un nuevo periodo político en la cual se ha “cuasi pulverizado” a la oposición al correísmo. “Entramos en una nueva fase política donde Correa y el partido de gobierno tendrán el control total. No solo renuevan su estancia por cuatro años más en el Ejecutivo, sino también se hacen dueños del Legislativo, donde presumiblemente también obtendrán la mayoría de los curules. Esta situación viene a demostrar la enorme debilidad de la oposición política actual”, indicó León. Para este analista político, en la situación actual se hace emergente la necesidad de que se constituyan nuevas organizaciones políticas que permitan un adecuado y balanceado funcionamiento del sistema democrático ecuatoriano.

jueves, 7 de febrero de 2013

Correa parte con ventaja a pesar del extractivismo

Decio Machado / Quito (Ecuador)

Ecuador se enfrenta este mes a las urnas. Los favoritos son el presidente, Rafael Correa, el conservador Guillermo Lasso y, a la izquierda, Alberto Acosta.

Sube la temperatura política en Ecuador en función de que se aproxima el 17 de febrero, fecha en la que la ciudadanía elegirá al Presidente de la República y los legisladores que integrarán la Asamblea Nacional los próximos cuatro años. Aunque ocho candidatos disputan la poltrona presidencial, la mayoría de analistas y medios de comunicación del país dan por hecho la reelección de Rafael Correa para un nuevo periodo sin necesidad de una segunda vuelta. La campaña se vio sacudida la noche del 4 de febrero tras el asesinato a puñaladas de dos asistentes a un mitin de Correa en Quinindé. 
Las empresas encuestadoras nacionales, de escasa credibilidad ante los medios y la sociedad en general por la sospecha de que benefician en sus resultados a quienes les pagan o contratan, posicionan al candidato oficialista entre un 56% (las contratadas por el partido de gobierno) y un 37% de intención de voto las más neutrales. 

Mientras, las alternativas políticas a Correa se sitúan en indicadores muy lejanos de los del actual mandatario, siendo su principal contendor el candidato conservador Guillermo Lasso con el 18% de intención de voto en el mejor de los casos.
Principales actores del proceso electoral
A pesar de que el conservadurismo ecuatoriano intentó, al calor del “efecto Capriles”, aliarse en torno a un solo candidato con el fin de derrocar al actual mandatario, los intereses cruzados entre los diferentes grupos empresariales de las regiones Costa y la Sierra del país, así como los personalismos de los principales dirigentes de las diferentes facciones de la derecha política hicieron imposible la concreción de dicha alianza. 

Esta situación desembocó en la existencia cinco organizaciones políticas conservadoras, cada una con su respectivo candidato, rivalizando entre sí por acceder al palacio presidencial de Carondelet. Entre estos destacan dos candidatos: el dueño de la segunda institución financiera privada del país y un buen amigo del ex presidente español José María Aznar, el banquero Guillermo Lasso; y el ex coronel y ex presidente Lucio Gutiérrez, quien tras poco más de dos años de gestión presidencial tuvo que huir vergonzosamente del país en abril de 2005 atemorizado por una rebelión popular que lo derrocó del poder.
En el ámbito progresista, se visualizan dos candidaturas más que rivalizan con el oficialismo. Por un lado, las diversas corrientes políticas que han ido rompiendo con el gobierno de Correa desde posiciones de izquierdas, junto a organizaciones sociales, movimiento indígena y alguno de los partidos de la izquierda tradicional, conformaron la Unidad Plurinacional de la Izquierdas. Esta coalición está representada por el académico Alberto Acosta, el personaje más notable de la actual intelectualidad política ecuatoriana. Por otro, estaría Ruptura, una organización conformada prioritariamente por jóvenes dirigentes que representan un ala de la socialdemocracia liberal sin muchas expectativas electorales.
Para Marcelo Larrea, vicepresidente de la Federación Nacional de Periodistas, “las encuestas en el Ecuador son de dudosa seriedad. Lo que se percibe en el ambiente social es que la unidad de las izquierdas encabezada por Alberto Acosta sube en intención de voto en el último tramo de campaña, mientras que la candidatura de Lasso, principal rival de la derecha, queda estancada y el presidente Correa estaría perdiendo parte de su ventaja en votos en los últimos días debido a los graves casos de corrupción que aparecido recientemente”.  

De igual manera piensa Pablo Ospina, analista político y docente de la Universidad Andina Simón Bolívar, quien indica que “Alberto Acosta podría ser una gran sorpresa. Pero incluso si se cumplen las previsiones y no hay sorpresa alguna, la participación electoral de las izquierdas cumple un papel importante en el largo plazo. Es ante todo, una coyuntura decisiva que definirá la correlación de fuerzas para las luchas futuras”.
Previsible continuidad del proceso
Más allá de la evolución de las tendencias de votos en el último tramo de campaña, el escenario más factible es el de la continuidad del proceso correísta, dada la abultada diferencia de votos a favor del actual mandatario. En ese sentido, se hace previsible para el nuevo período de gobierno, la agudización de los conflictos entre el gobierno y los sectores sociales y comunidades en las zonas de extracción petrolera y minera, lógica que ha marcado los últimos años del gobierno correísta, así como el incremento las denuncias sobre persecución a periodistas y medios de comunicación.
En su favor, el gobierno de Rafael Correa ha obtenido importantes beneficios en materia de reducción de la pobreza, ha disminuido la inequidad social existente en Ecuador y ha dinamizado la economía nacional con base a una fuerte intervención del Estado en el mercado nacional.

Las promesas electorales del presidente
Cuando el presidente Rafael Correa llegó al gobierno, se proyectaron importantes transformaciones económicas, sociales y políticas. Entre ellas el cambio de matriz productiva (con el consecuente desplazamiento de intereses oligárquicos que habían gobernado en las últimas décadas), soberanía alimentaria y reforma agraria, la economía social solidaria, y el impulso al Estado plurinacional, así como la nacionalización y control de los recursos naturales. Estas expectativas se han ido quedando frustradas en el camino de la llamada “revolución ciudadana”, condición que se hace visible por la apatía generalizada de la ciudadanía ante las apariciones públicas del candidato a la reelección, elemento que en pasadas campañas electorales despertaba el fervor de determinados grupos de la ciudadanía.
Artículo escrito para el periódico Diagonal www.diagonalperiodico.net

jueves, 17 de enero de 2013

Evo Morales ajusta cuentas con Iberdrola

El gobierno boliviano nacionaliza empresas de iberdrola y sus filiales en el país andino
 
Bolivia cierra el año con la expropiación de negocios de Iberdrola en el camino hacia la nacionalización total de los recursos, según declaraciones del presidente boliviano.
 
Decio Machado. Quito (Ecuador)
 
El presidente boliviano Evo Morales anunció el pasado 29 de diciembre la nacionalización de cuatro empresas del sector eléctrico, todas ellas filiales de Iberdrola (primer grupo energético español). Morales explicó que el objetivo de esta medida era garantizar “el derecho humanitario de los ciudadanos que viven en el área rural, precautelando su economía. Nos hemos visto obligados a tomar esta medida para que las tarifas de servicio eléctrico sean equitativas en los departamentos de La Paz y Oruro”. Las firmas expropiadas son las distribuidoras de electricidad Empresa de Electricidad de La Paz (Electro­paz) y Empresa de Luz y Fuerza de Oruro (Elfeo) la empresa de servicios Edeser y la gestora de inversiones Compañía Administra­dora de Empresas.

El mandatario ya expropió en mayo pasado las acciones de Red Eléctrica Española (REE) en la Transportadora de Electricidad (TDE), anunciando que “tarde o temprano el Estado boliviano tiene que controlar y administrar el 100% de la energía”. Iberdrola, a través del holding de su propiedad Iberbolivia, controla el 92,8% del accionariado de Elfeo y el 89,5% de las acciones en Electropaz, siendo el 10% restante propiedad del Banco de Santander.

Amenazas veladas

A pesar de la campaña de amenazas desplegadas nuevamente por la diplomacia española en toda América Latina, según fuentes vinculadas al mercado bursátil, el conjunto de empresas nacionalizadas no supone ni siquiera el 0,2% del beneficio anual de Iberdrola (apenas unos seis millones de euros frente a unos beneficios que superan los 2.870 millones). Además, fuentes consultadas por DIAGONAL de la corporación española en Bolivia indican que “la preocupación de la empresa es menor”, dado que “Bolivia no forma parte de las prioridades en América Latina de la eléctrica, que están centradas en México y Brasil”.

Según el decreto de expropiación, la estatal Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) asumirá el control de las cuatro empresas nacionalizadas en representación del Estado boliviano. Para Martín Vergara, consultor económico vinculado a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), “más allá de los emotivos y soberanistas discursos de Evo Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera, que sostuvieron la legitimidad de sus acciones basándose en varios artículos de la Constitución boliviana, esta operación no supone la estatalización de sus recursos naturales (como ocurrió el año pasado en Argentina tras la nacionalización de YPF). Tampoco de las centrales de generación eléctrica”, aseguran dichas fuentes.

Como en expropiaciones anteriores –Red Eléctrica aún está pendiente de cobrar su indemnización por la expropiación de mayo–, el Gobierno boliviano prometió una “justa remuneración” para los propietarios de las empresas ahora nacionalizadas. Fue el propio García Linera, al tomar posesión de las oficinas centrales de Electropaz, quien aseguró a los directivos españoles contraprestaciones económicas, indicando que “no se actuaría de manera arbitraria”. De hecho, la legislación boliviana establece que un experto independiente procederá a realizar una valoración de esas firmas en el plazo de 180 días para fijar un precio justo. La nacionalización de las filiales de Iberdrola se considera negativa por parte de los empresarios bolivianos que negocian en la actualidad una Ley de Inversiones con el Gobierno.

Sin embargo y más allá de las declaraciones de la patronal boliviana, las recaudaciones fiscales bolivianas han representado nuevos records históricos durante el 2012. Según el ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce, el ingreso tributario más importante es el Impuesto a las Utilidades Empresariales (IUE), que representa el 24% del total de las recaudaciones impositivas. Dicho monto representa que prácticamente un cuarto de los ingresos de impuestos que recibe el Tesoro, y está generado por las utilidades proporcionadas por el sector privado. Arce se congratulaba hace unos meses de dicha situación, indicando que “le está yendo muy bien al sector privado, porque están pagando grandes cantidades por el Impuesto a las Utilidades Empresas. Y nos alegramos que les vaya bien a los empresarios privados, porque mientras sigan contribuyendo a las recaudaciones tributarias, el país seguirá teniendo estos récords de recaudaciones impositivas”.

http://www.diagonalperiodico.net/global/evo-morales-ajusta-cuentas-con-iberdrola.html

miércoles, 9 de enero de 2013

Evo cierra el año anunciando nacionalización de filiales de Iberdrola en Bolivia

Por Decio Machado

El presidente boliviano Evo Morales anunció el pasado 29 de diciembre la nacionalización de cuatro empresas del sector eléctrico, todas ellas filiales de Iberdrola (primer grupo energético español).
Morales explicó que el objetivo de esta medida era garantizar "el derecho humanitario de los ciudadanos que viven en el área rural, precautelando su economía. Nos hemos visto obligados a tomar esta medida para que las tarifas de servicio eléctrico sean equitativas en los departamentos de La Paz y Oruro y la calidad del servicio eléctrico sea uniforme en el área rural y en el área urbana".

Las firmas expropiadas son las distribuidoras de electricidad Empresa de Electricidad de La Paz (Electropaz) y Empresa de Luz y Fuerza de Oruro (Elfeo), la empresa de servicios Edeser, y la gestora de inversiones Compañía Administradora de Empresas.
El mandatario ya expropió en mayo pasado las acciones de Red Eléctrica Española (REE) en la Transportadora de Electricidad (TDE), anunciando que “tarde o temprano el Estado boliviano tiene que controlar y administrar el 100% de la energía”. Con dicha declaración, el mandatario indígena anticipaba las recientes nacionalizaciones.

Bolivia no es prioridad para Iberdrola
Iberdrola -a través del holding de su propiedad Iberbolivia- controla el 92,8% del accionariado de Elfeo y el 89,5% de las acciones en Electropaz, siendo el 10% restante propiedad del Banco de Santander. A pesar de la campaña de amenazas desplegadas nuevamente por la diplomacia española en toda América Latina, según fuentes vinculadas al mercado bursátil, el conjunto de empresas nacionalizadas no supone ni siquiera el 0,2% del beneficio anual de Iberdrola (apenas unos seis millones de euros frente a unos beneficios que superan los 2.870 millones). Además, consultados por DIAGONAL, voceros de la corporación española en Bolivia indican que “la preocupación de la empresa es menor”, dado que “Bolivia no forma parte de sus prioridades en América Latina de la eléctrica, las cuales están centradas en México y Brasil”.

Según el decreto de expropiación, la estatal Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) asumirá el control de las cuatro empresas nacionalizadas en representación del Estado boliviano.
Según Martin Vergara, consultor económico vinculado al CEPAL, “más allá de los emotivos y soberanistas discursos de Evo Morales y su vicepresidente García Linera, los cuales sostuvieron la legitimidad de sus acciones sobre varios artículos de la Constitución boliviana, esta operación no supone la estatalización de sus recursos naturales (como ocurrió el año pasado en Argentina tras la nacionalización de YPF) ni tampoco de las centrales de generación eléctrica”. Como en expropiaciones anteriores, (Red Eléctrica aún está pendiente de cobrar su indemnización por la expropiación de mayo), el gobierno boliviano prometió una «justa remuneración» para los propietarios de las empresas ahora nacionalizadas. Fue el propio García Linera, al tomar posesión de las oficinas centrales de Electropaz, quien aseguró a los directivos españoles contraprestaciones económicas, indicando que “no se actuaría de manera arbitraria”. De hecho, la legislación boliviana establece que un experto independiente procederá a realizar una valoración de esas firmas en el plazo de 180 días para fijar un justiprecio.

Críticas sin sentido desde el sector empresarial
La nacionalización de las cuatro filiales de Iberdrola es considerada de forma negativa por parte del tejido empresarial boliviano, quienes negocian en la actualidad una Ley de Inversiones con el gobierno. Según Daniel Sánchez, presidente de la Confederación de empresarios Privados de Bolivia: "Cuando estamos tratando de atraer al capital nacional y extranjero, cuando este año económicamente estaba por cerrar bien, tenemos que soportar nuevamente una arremetida".

Sin embargo y más allá de las declaraciones de la patronal boliviana, las recaudaciones fiscales bolivianas han representado nuevos records históricos durante el 2012. Según el ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce, el ingreso tributario más importante es el Impuesto a las Utilidades Empresariales (IUE), que representa el 24% del total de las recaudaciones impositivas. Dicho monto representa que prácticamente un cuarto de los ingresos de impuestos que recibe el Tesoro, y está generado por las utilidades proporcionadas por el sector privado. Arce se congratulaba hace unos meses de dicha situación, indicando que “le está yendo muy bien al sector privado, porque están pagando grandes cantidades por el Impuesto a las Utilidades Empresas. Y nos alegramos que les vaya bien a los empresarios privados, porque mientras sigan contribuyendo a las recaudaciones tributarias, el país seguirá teniendo estos récords de recaudaciones impositivas”.
Para periódico Diagonal (enero 2013)

viernes, 28 de diciembre de 2012

"Luchar contra los abusos del poder es para mí una condición de vida"

Foto de Alex Remache
Entrevista a Alberto Acosta (candidato presidencial por la Unidad Plurinacional) por el analista político Decio Machado

Revista Rupturas

DM: Estamos a unos días de que comience oficialmente la campaña electoral. ¿Qué hace un activista social de reconocido prestigio intelectual como candidato presidencial por la Unidad Plurinacional de las Izquierdas?

AA: Debo reconocer que los procesos electorales no son mi espacio natural aunque tampoco es algo nuevo para mí. Durante años he militado en los movimientos sociales del Ecuador y he intentado aportar desde la investigación, la elaboración teórica y el activismo a los grandes retos existentes en las izquierdas ecuatorianas y latinoamericanas en general. Sin embargo, la unidad de las izquierdas ha sido un anhelo histórico de todas y todos los que militamos en las causas sociales y políticas, y en ese sentido, considero que mi actuación en estos momentos es un acto de coherencia política con mi trayectoria personal, intelectual y social durante las últimas décadas.

DM: ¿Consideras que las izquierdas en el Ecuador tienen el grado de madurez necesaria para llevar a buen fin este proceso de unidad una vez pasado el período electoral?

AA: Las organizaciones políticas progresistas ecuatorianas, al igual que cualquiera de nosotros, han cometido muchos errores. Los que no se equivocan son los que ven la vida pasar sin actuar e incidir sobre la realidad que nos rodea. Ese no es el papel de los activistas sociales ni de las organizaciones políticas de las izquierdas, las cuales por esencia pretenden transformar el mundo en un lugar al menos algo mejor. En todo caso, lo importante es la capacidad de autocrítica y en ese sentido considero que los debates existentes al interior de la Unidad Plurinacional reflejan ese grado de madurez política. Esto es lo que nos ha llevado, desde un inicio, a entender que por sí solas las organizaciones políticas que pretenden un cambio para mejorar nuestro Ecuador, tanto para nosotros como para nuestros hijos y nietos, poco o nada pueden hacer. Dicha reflexión ha permitido que organizaciones y líderes sociales y políticos que antaño tenían posiciones irreconciliables, hoy trabajen juntas, debatan juntas y todos juntos luchemos por un Ecuador más justo y equitativo. Sin duda esto refleja una madurez política que debe mantenerse más allá de este período electoral. El proceso electoral no es más que un accidente en el camino de la unidad de las izquierdas, y no es la unidad el fruto del proceso electoral en ciernes.

DM: ¿Cómo se explica que ante un gobierno que se autodefine como socialista y revolucionario se conforme un bloque progresista de carácter crítico tan amplio?

AA: Voy a empezar por invertirte la pregunta. ¿Cómo se explica que en un gobierno que se autodefine socialista y revolucionario, la banca privada y los grandes grupos económicos hayan ganado el 50% más en utilidades que en los seis años anteriores a la llegada del presidente Correa mientras persiste la pobreza? He dicho en varias ocasiones que el gobierno del presidente Correa tiene semejanza con esos malos conductores que ponen los direccionales a la izquierda mientras giran a la derecha. La revolución ciudadana perdió su rumbo, se hace sin ciudadanos, mientras se persigue a los activistas sociales que defienden los derechos tanto de las poblaciones como de la naturaleza. Nunca los que más tienen estuvieron mejor, y en todo caso, los que menos tienen nunca estuvieron menos mal. 

DM: ¿Qué pasó entonces con la Constitución más avanzada, progresista y ecologista del planeta?

AA: El pueblo ecuatoriano aprobó mayoritariamente nuestra Constitución el 28 de septiembre de 2008, sin embargo dicha Constitución hoy se ha convertido en un obstáculo para las políticas públicas que elabora el gobierno nacional. El propio presidente Correa la ha calificada como hipergarantista, se han reformado algunos de sus artículos tras la consulta popular de mayo del año pasado, se violenta de manera sistemática el espíritu que emana del texto constitucional, y se ha manifestado públicamente la voluntad presidencial de seguir reformando sus artículos, como es el caso de los que hacen referencia a la prohibición de cultivo de transgénicos y algunas otras cuestiones. Si la Constitución se cumpliese, ya se habría realizado la reforma agraria, se hubiese democratizado el acceso a los medios de producción y el acceso al agua, y estaría garantizada la soberanía alimentaria y el buen vivir, por poner tan solo algunos ejemplos. En resumen, si la Constitución estuviese plenamente en vigor, las políticas gubernamentales inevitablemente deberían ser otras.

DM: El presidente Correa dice que para superar la pobreza hay que crecer económicamente. En ese sentido, descalifica a las izquierdas definiéndolas como “infantiles” por cuestionar la megaminería y por su defensa del medio ambiente. ¿Qué opinión te merece eso?

AA: Esto mismo lo han sostenido todos los pasados gobiernos, neoliberales o no, al defender el crecimiento económico como una meta en sí misma, postulando una y otra vez que ello generaría empleos estables, elevados ingresos permanentes y una equilibrada distribución de los ingresos. Esto no ha sucedido. Este tipo de crecimiento, por lo demás, prácticamente no crea empleo. No se ha logrado un sostenido “derrame” o un “chorreo” hacia el resto de la sociedad. En el mejor de los casos, cuando ha habido elevadas tasas de crecimiento, la gran mayoría de la población apenas ha sentido una leve y temporal garúa, lo que se desvaneció en poco tiempo en mayores niveles de pobreza.

A través de lógicas neodesarrollistas y la creciente explotación de la Naturaleza se pretende captar mayores divisas y tributos para alimentar políticas clientelares y de cooptación política, a las que ahora se les denomina engañosamente como programas de compensación social. En lugar de iniciar procesos verdaderamente redistributivos -agua, tierra, créditos, activos- mediante una profunda reestructuración de la economía, se nos alimenta con diversas dádivas. Este camino nos lleva a la letanía de que el crecimiento económico se convierta en un fin en sí mismo. No todas las formas de crecimiento económico están asociadas a la justicia social y ambiental.

DM: ¿La Unidad Plurinacional es una nueva forma de entender la izquierda política en el Ecuador?

AA: Digamos que se camina hacia eso. Para empezar hablamos de las izquierdas, lo que significa un reconocimiento de que la izquierda no es una, sino varias, entre las que se encuentran el feminismo, el ecologismo, la lucha de los trabajadores, el movimiento indígena, el movimiento estudiantil, el respeto hacia las otras étnicas y sobre todo el reconocimiento de que no se construye socialismo sin democracia. A más socialismo más democracia. Es por ello que abogamos por la libertad de expresión, por la libertad de orientación sexual, por la libertad de opinión, y por el conjunto de libertades y derechos para la ciudadanía en general. No habrá socialismo sin libertad. En este sentido cito a la revolucionaria alemana asesinada a principios de 1919, Rosa Luxemburgo, cuando decía que “la libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de otro modo”.

DM: No está mal oír eso en un país donde asistimos a procesos tan vergonzosos como el de los 10 de Luluncoto o donde dos centenares de activistas sociales tienen causas por sabotaje y terrorismo…

AA: Luchar contra los abusos del poder es para mí una condición de vida, forma parte de mi compromiso militante y de mi coherencia política. La lucha contra la injusticia no tiene fin y se convierte en una forma vivir para los que sentimos como nuestro el dolor ajeno.

DM: Entre las mayores preocupaciones del pueblo ecuatoriano está el permanente incremento de la inseguridad ciudadana. Este asunto siempre ha sido un problema difícil de resolver para las izquierdas, pues la tendencia populista habla siempre de mayor control social, mayores penas, más cuerpos represivos en las calles… ¿Qué plantea la Unidad Plurinacional?

AA: Este es uno de los ámbitos en los que la política gubernamental ha fracasado de manera contundente. Para nosotros, la seguridad ciudadana está asociada a la justicia social; a que se erradique el hambre, el desempleo y la miseria; a la recuperación del barrio como eje de la gestión de políticas públicas; a que la Policía Nacional recupere su dignidad y se fomenten medidas para que se inserte en la dinámica barrial y el servicio social; a que exista una coordinación real entre Policía y Fuerzas Armadas; a que haya programas y políticas adecuadas para la rehabilitación social e inserción de las personas privadas de libertad; así como un adecuado reconocimiento a la justicia ancestral e indígena, en el marco del respeto a los Derechos Humanos. Necesitamos profesionalizar a los cuerpos de seguridad, desarrollar la policía científica y combatir el crimen organizado desde su raíz. Si no convertimos en prósperas las zonas rurales y garantizamos la soberanía alimentaria y el futuro de los pequeños productos, los jóvenes seguirán migrando a la ciudad y si esta no le ofrece el trabajo que necesitan, seguirá incrementándose la inseguridad en las grandes urges. Nada de esto se logrará sin un gran acuerdo nacional. Se necesita convertir a la seguridad ciudadana en una política de Estado con base en la seguridad humana.

DM: Conociendo como funciona este gobierno y su aparato de propaganda, te pregunto: ¿Vale la pena ponerse en primera línea de fuego siendo consciente de que te harán una campaña sucia de desprestigio y sabiendo que con el oficialismo el debate de ideas brilla por su ausencia?

AA: Que el gobierno no entre a un debate de ideas es un problema del gobierno. Nosotros estamos proponiendo todos los días un debate de ideas con la ciudadanía del Ecuador. Presentamos propuestas, las debatimos con la gente, recogemos sus opiniones y hacemos una campaña electoral limpia, sin descalificaciones ni insultos. La Unidad Plurinacional no hace campaña sucia. Es otra forma de entender y hacer política. Por otro lado, debo indicarte que nadie que intenta incidir sobre la realidad para transformarla está exento de riesgo, debemos asumirlo y seguir para adelante… dicen que David mató de una pedrada a Goliat.

DM: Y después de ver lo de Pedro Delgado y las innumerables denuncias de corrupción que corren por todo el país, qué…

AA: Vamos a luchar sin darnos respiro contra la corrupción, factor causante entre otras cuestiones de la descomposición social existente. Para ello hacen falta acciones de transparencia gubernamental, fortalecimiento de las veedurías ciudadanas, saneamiento de las funciones del Estado y depuración de mafias y grupos de presión actualmente existentes, fiscalización desde todos los ámbitos, construcción de una sociedad ética basada en el poder ciudadano, garantizar el pleno control social y la autonomía de este tipo de instituciones, el respeto a la independencia de poderes del Estado y el fortalecimiento de la institucionalidad democrática.

En el gobierno de la Unidad Plurinacional fiscalizaremos la contratación pública que hagamos y también la realizada por el gobierno anterior. La ciudadanía debe conocer todas las cláusulas contractuales y saber quiénes se benefician de estos.

DM: La Unidad Plurinacional contigo al frente es David en esta pelea. Goliat estaría representado por el oficialismo que usa sin pudor el aparato del Estado y el erario público para beneficio del partido de gobierno, así como Goliat es también lo que se representa en las chequeras interminables de las que disponen candidatos como Guillermo Lasso. ¿De verdad le vas a dar una pedrada a Goliat?

AA: Será el pueblo ecuatoriano quien decidirá el 17 de febrero quien figurativamente recibe una pedrada. En todo caso debo decirte que hay que remontarse muy atrás para ver a la izquierda ecuatoriana con las intenciones de voto que tiene la Unidad Plurinacional. Nuestra pelea es de largo alcance, no se termina en esta disputa electoral, queremos transformar el Ecuador y también el mundo. No nos gusta el mundo en el que vivimos y esta lucha no va a terminar el próximo 17 de febrero.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Rafael Correa enfrenta su campaña electoral más caliente

Por Decio Machado

Dos elementos cabe destacar de la coyuntura política previa a los comicios electorales del próximo 17 de febrero.
Por un lado, la oposición conservadora ha sido incapaz de conformar una alianza política que les permitiera contar con un solo candidato para confrontar con el presidente Correa. Varios fueron los meses que los líderes conservadores debatieron y negociaron al calor del “efecto Capriles”, para terminar mostrando sus debilidades internas. El desencuentro entre los intereses de diferentes grupos empresariales de las regiones Sierra y Costa, la necesidad de determinados sectores políticos y económicos de posicionar a sus operadores en la Asamblea Nacional, así como aparición de nuevos actores en el tablero político que buscan utilizar esta campaña como plataforma de posicionamiento para las seccionales de 2014 y presidenciales del 2017, hizo imposible los acuerdos entre las distintas fuerzas políticas conservadoras.

Por otro lado, cabe señalar que nunca el régimen ha estado tan golpeado socialmente por las denuncias de corrupción como en la actualidad. Los escándalos de corrupción a gran escala de la era Correa comenzaron a aparecer a partir de las denuncias por enriquecimiento ilícito sobre el entorno del ex ministro de Deportes Raúl Carrión, a lo que le siguieron en 2009 los millonarios contratos con el Estado de Fabricio Correa, y toda una cascada de denuncias de sobreprecio en la contratación pública y redes de corrupción al interior de las instituciones (narcovalija incluida). Sin embargo, el cierre del ejercicio 2012 ha traído consigo la renuncia del presidente del Banco Central, Pedro Delgado, sobre quien su primo había realizado una ferviente defensa política y ética en su Enlace Ciudadano del pasado 24 de noviembre. Veinticinco días después, un acosado Delgado ya sin explicaciones ante las investigaciones realizadas por asambleístas opositores y la prensa renunciaba a su cargo, confesando haber falseado su titulación académica y dejando en el más absoluto ridículo al inquilino de Carondelet.

Si bien hasta el momento, el oficialismo había sido capaz de amortiguar el impacto de las innumerables denuncias de corrupción realizadas durante su gestión, el impacto de este nuevo escándalo amenaza con golpear muy severamente la credibilidad del presidente Correa.
Los sondeos electorales venían indicando una intención de voto para el oficialismo de entre 37 y 44%, estimándose que tras el affaire Delgado, Correa podría haber perdido entre 4 y 7 puntos porcentuales.

Desconfianzas ante el proceso electoral en curso
El secretario general de Alianza PAIS Galo Mora, el pasado 13 de noviembre dijo textualmente: “Cuando se dice aquella división de poderes, cuando se dice aquella trilogía de Montesquieu [pensador francés teórico de la división de poderes], ¿no es acaso hora de preguntarse en la historia política si es que eso es una ley divina? ¿Quién determinó que eso es lo que tiene existir?”. En este alarde de mediocridad intelectual, los cuestionamientos de Mora a la independencia de poderes y al Estado de Derecho, revitalizaban, cuatro siglos después, las tesis de los ideólogos del absolutismo monárquico del siglo XVI y XVII.

Este hecho, aunque ridículo no sorprende, pues una de las características de estos seis años de gobierno ha sido el absoluto irrespeto a la autonomía de las funciones del Estado y el sometimiento de los organismos de control a la voluntad presidencial. En la actualidad, tanto el poder Legislativo como el Judicial están sometidos a la voluntad de Carondelet, como lo están también instituciones que deberían tener carácter autónomo.
De esta manera, en noviembre de 2011, el Consejo de Participación Ciudadana designó como vocales del CNE a cinco personas muy cercanas al régimen. Días después, era nombrado presidente de este organismo el ex ministro del régimen Domingo Paredes, quien ya había ejercido una deplorable función como responsable de la SENAGUA durante las movilizaciones de la CONAIE en 2009; como vicepresidente fue designado Paul Salazar, ex asesor de Ricardo Patiño, quien ejerció como su “fontanero” en las intrigas internas del oficialismo.

Desde entonces hasta la fecha, las actuaciones del CNE han sido calificadas por todos los partidos de la oposición como una vergüenza, destacándose entre estas la incapacidad por parte de sus gestores para controlar adecuadamente su sistema informático, en el cual aparecieron miles de personas en las listas de adherentes de partidos políticos a los que no correspondían. Para justificarse ante tal caos interno, Domingo Paredes llegó a denunciar la actuación de una red de hackers informáticos que saboteaban el sistema, cosa que nunca se confirmó. Paredes ha sido calificado como el funcionario más “grotesco” de todos los servidores públicos de la historia republicana del Ecuador. El CNE anuló sin criterio la adhesión a múltiples organizaciones políticas, lo que implicó que estas tuvieran que salir nuevamente a las calles en busca de firmas para poder concurrir al proceso electoral del próximo mes de febrero, lo que supuso un serio atentado contra la democracia y la credibilidad de los partidos políticos a nivel nacional. Las propias encuestadoras oficialistas, Perfiles de Opinión y Santiago Pérez (muy cuestionadas por su falta de profesionalidad), tuvieron que reconocer que la credibilidad del CNE había caído entre la ciudadanía ecuatoriana a un 16% y un 3% respectivamente.
El uso y abuso de la propaganda oficial en beneficio del partido de gobierno, mientras se ataca de forma vehemente a los medios de comunicación privados –los cuales sin duda actúan también en interés de determinadas opciones políticas-, es uno de los mayores gestos de hipocresía del actual régimen. Se acusa a los medios de comunicación privados de tergiversar la realidad y se les responsabiliza de todos los males existentes en el país, mientras que lo que en realidad se busca es desacreditar uno de los pocos espacios de denuncia de los que dispone la actual sociedad ecuatoriana. La prepotencia oficialista choca de forma inaceptable con el derecho constitucional a expresar libremente las ideas en una sociedad que se considera democrática, mientras los periodistas del régimen lucen como lacayos carentes también toda ética profesional en beneficio y apología del culto a la personalidad de su patrón. En medio de la violencia simbólica (destrozando diarios en espacios o foros públicos) o verbal (llamando a los periodistas de los medios privados “sicarios de tinta” o “buitres que se preparan para devorar a su carroña”) desarrollada por el presidente Correa, la sociedad ecuatoriana comienza a ver que el único “monopolio informativo” existente en el país lo está ejerciendo el gobierno a través del manejo tergiversado de la publicidad oficial. Las cadenas estatales y los Enlaces Ciudadanos comienzan a generar el rechazo generalizado en el común de la ciudadanía, mientras la credibilidad del presidente Correa, el principal valor del que ha gozado durante seis años al frente de un gobierno de mediocres funcionarios, comienza a desgastarse de forma acelerada.

Cartografía de la oposición política ecuatoriana
Las elecciones del próximo 17 de febrero servirán para medir cual es la temperatura real del actual desgaste del régimen.

El máximo aspirante a rivalizar con el presidente Correa en los comicios del febrero del 2013 es Guillermo Lasso por la agrupación CREO. Este banquero arrastra en su hoja de vida, impresentables antecedentes de colaboración con los gobiernos de Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez.
Desde los entornos de la “gusanera” de Miami se dice que Lasso se presenta a las elecciones empujado por la familia Bush, los ex presidentes José María Aznar y Álvaro Uribe, y el golpista venezolano Gustavo Cisneros.

Aznar y Lasso coincidieron en el departamento académico Latin American Board de la Universidad de Georgetown, donde promovían un programa dedicado a la formación en comercio internacional y competitividad global. Tras esto, se oculta en realidad una fábrica de formación de nuevos cuadros neoliberales para la economía y la política en América Latina. La Fundación Ecuador Libre (FEL) -presidida por Lasso- ha sido el mayor promotor de becas para este módulo académico en Ecuador. Esto explica que la candidatura Lasso integre en su núcleo gestor, un amplio grupo de jóvenes PhD preparados en las mejores universidades extranjeras, los cuales trabajan conjuntamente con asesores extranjeros enviados por el Partido Popular (España) y del PAN (México).
A pesar del apoyo internacional a Lasso, el banquero hace aguas precisamente en los lugares que deberían ser sus bastiones electorales, como es el caso de la provincia del Guayas (25% del electorado), fruto del escaso apoyo del alcalde Jaime Nebot, lo que responde a rivalidades personales y pactos entre gobierno nacional y Alcaldía de Guayaquil

La estimación de intención de voto de Lasso no sobrepasa el 15%, siendo su falta carisma y debilidad argumental lo que le hace presa fácil para el oficialismo verdeflex.
El segundo contendor en orden de importancia por la derecha es el ex coronel Lucio Gutiérrez, líder junto a su hermano Gilmar del oscuro Partido Sociedad Patriótica.

Lucio Gutiérrez fue presidente de Ecuador entre el 15 de enero de 2003 y el 20 de abril de 2005, cuando se vio obligado a marchar al exilio tras una huida circense por los tejados del palacio presidencial. En las últimas elecciones presidenciales, en abril del 2009, obtuvo el 28,24% de los votos (casi dos millones de votos). Sin embargo en la actualidad los indicadores de intención de voto no le dan más del 9%, pudiendo en todo arañar unos puntos más durante la campaña, aunque quedará muy lejos de lo alcanzado en el pasado.
La tercera opción conservadora es la propugnada por el PRE y encabezada por Nelson Zabala. El pastor evangélico tiene pocas opciones electorales, no superando en el mejor de los casos una intención de voto del 4%. Zabala, quien fue nombrado candidato del PRE tras una estrategia de distracción organizada por “El Loco” Bucaram (quien amenazaba con volver al país para ser el contendor de Correa), disputará los votos en los sectores marginales costeños, entre rezos y censuras a la homosexualidad y a las trabajadoras del sexo, buscando apoyo en las históricas redes clientelares del “bucaranismo”, hoy en manos del correísmo.

La cuarta opción conservadora está encabezada por Mauricio Rodas, un outsider traído directamente desde México por quien sabe quién, que se conformó un partido a medida llamado Movimiento SUMA. Su plataforma para salta a la política fue la neoliberal y decadente Fundación Ethos, en la cual ejerció como director general.
La estrategia de campaña de SUMA se limita en posicionar a Rodas para la campaña presidencial del 2017, bajo la tesis del más que probable hundimiento de Lasso y del resto de partidos tradicionales de la derecha.

El último danzante electoral de la derecha es el empresario Álvaro Noboa, un caricaturesco personaje, líder de uno de los grupos empresariales más importantes del país, que mantiene entre sus propiedades al partido político PRIAN. Sobre este “histrión político” que aparece en cada proceso electoral ecuatoriano, la rumorología oficialista dice, que en esta ocasión su candidatura se debe a presión correísta (Noboa vive bajo amenaza de expropiación de sus empresas por parte del SRI, a quien adeuda unos 90 millones) que busca dividir aún más el voto conservador. Sin embargo, este “Berlusconi bananero” podría arañar pequeños porcentajes de votos al oficialismo en sectores costeños, dado que el target a los que se dirige no difiere de las redes clientelares construidas por el oficialismo en la “zona pacífico” durante los últimos años.
Ya desde las izquierdas, cabe señalar al Movimiento Ruptura 25, agrupación política que rompió con el oficialismo a raíz de la Consulta de mayo de 2011. Este movimiento político que se autodefine como progresista, propugna la candidatura de Norman Wray para la Presidencia, siendo su intención real obtener entre dos y cuatro curules, a la par que posicionar a su presidenciable cara las elecciones a la Alcaldía de Quito que tendrán lugar en 2014. Sus estimaciones de voto, de momento, no superan el 3% y parece improbable que existan sorpresas respecto a sus resultados electorales.

Pero siguiendo con las izquierdas, la candidatura que más despunta es la Unidad Plurinacional, coalición de organizaciones que abarca desde la centro-izquierda al leninismo, quienes propugnan al académico Alberto Acosta como candidato presidencial.
Su intención de voto está entorno al 14%, y sus posibilidades de crecer estarán en función de la inteligencia con la que se muevan tanto sus candidatos como las organizaciones políticas que conforman la coalición.

Para ello, los partidos de la Unidad Plurinacional deben comprender que sus mensajes han de ser dirigidos hacia sectores ciudadanos no necesariamente afines y que la refundación de las izquierdas requiere de nuevas formas de intervención y de entender la política.
Para la revista Rupturas

domingo, 4 de noviembre de 2012

Entrevista: ‘La izquierda en Ecuador perdió la fe en el Gobierno’


Sandra Ruíz // www.lahora.com.ec

"El concepto revolucionario hoy es un mero eslogan publicitario”.

“Apoyo que recibió el presidente Correa en 2006 ha menguado”.

El consultor español Decio Machado formó parte de la unidad de análisis político de la Presidencia de la República y de la Cancillería durante la gestión del exministro Fander Falconí. Hoy es un crítico de la política del Gobierno y apoya la candidatura de Alberto Acosta.

¿Por qué dejó de colaborar con el Gobierno cuando el canciller Ricardo Patiño inició su gestión?

En ese momento, a título personal y voluntario, decidí que no iba a seguir trabajando con el Gobierno. Creo que las diferencias que yo pueda tener con el Gobierno se han ido gestando en el transcurso de mi trabajo. Mi salida no es fruto de un problema concreto. Yo no comparto con las lógicas que han ido estableciéndose.

¿Cuándo se vincula con Alberto Acosta?

Mi relación de amistad con Alberto Acosta deviene desde la Asamblea Constituyente. Este país necesita una regeneración política importante, se siguen cometiendo los mismos (errores), es decir, la forma de entender la política de este Gobierno no ha cambiado, si se compara con otros.

El economista Acosta es un señor que, por su honradez y por su ética -elementos difícilmente cuestionables-, puede reoxigenar la política nacional. Sin duda es la referencia más potable en la política nacional, tanto por su capacidad intelectual y por la honorabilidad que representa.

¿Qué le faltó hacer a este Gobierno?

Creo que hubo una deriva del proceso en estos años. Se pierde la lógica pragmática y el concepto revolucionario. Hoy es un mero eslogan publicitario.

En los dos primeros años sí hubo elementos innovadores con la aprobación de la Constitución, aunque hoy la irrespetan. Luego se nota un deterioro del proceso de transformación social. La política pública está muy lejos de lo que se planteó en el proyecto de 2006. El Gobierno perdió vitalidad, capacidad de transformación y se adapta a una política tradicional.

¿Cuál es el riesgo para el país?

Más que el riesgo, es la oportunidad histórica. Tengo la sensación de que Correa no gana porque sea el presidente Correa, sino por un acumulado de luchas sociales a partir de 1990, demandas de sectores agrarios, campesinos y por la ilusión del electorado en ese momento. El Ecuador no ha sufrido transformaciones radicales, solo está en un proceso de reformas y reorientación de determinadas políticas. Hay nuevas carreteras, mejoró la salud y la educación, pero eso no es una transformación política.

¿Qué es la transformación política?

Cuando se afecta a las lógicas de acumulación del capital. El Presidente tampoco ha impulsado ni la reforma agraria.

¿Tiene posibilidades la candidatura de Acosta?

Es la única que plantea una alternativa y que está en la lógica de reencausar el proyecto de transformación que se planteó en 2006 y que no se ha cumplido.

¿Por ejemplo?

Mientras Correa apuesta por la mega minería y las grandes empresas extractivas multinacionales, Alberto plantea una economía popular y solidaria. Alberto es notablemente mucho más demócrata y tolerante a pesar de su radicalidad en los planteamientos políticos.

En su cuenta de Twitter usted dijo que Correa tiene miedo de la candidatura de Acosta. ¿Por qué?

Al Gobierno le interesa la polarización en la campaña electoral con Guillermo Lasso. No creo que busca el voto duro de la derecha, sino que intenta consolidar el voto de izquierda y allí va a tener muchos problemas, pues hay un sector de la izquierda descontenta que ha perdido la fe en este gobierno. Una candidatura como la de Alberto es un problema para este gobierno pues el electorado que en algún momento apoyó a Correa, esta vez puede apoyar a Acosta.